La lechería uruguaya se declaró en estado de emergencia. Las gremiales lecheras se reunieron esta semana y le solicitaron a los poderes públicos, a la industria láctea y a los proveedores "la mejor propuesta para poder superar esta crítica etapa".
La sequía se juntó con una caída de los precios internacionales de los productos lácteos y las gremiales advierten que "está en riesgo la cadena de pagos de todo el sector lechero".
Tras el encuentro, la Asociación Nacional de Productores de Leche, Agremiación de Tamberos de Canelones, Cámara Uruguaya de Productores de Leche, Intergremial de Productores de Leche y Sociedad de Productores de Leche de Florida, sostuvieron que las medidas paliativas adoptadas por el gobierno "son insuficientes".
El Banco de la República y la Corporación Nacional para el Desarrollo impulsaron nuevas medidas de financiamiento, pero los productores no quieren aumentar su endeudamiento.
Las gremiales esperarán a que termine el receso gubernamental para "estudiar a fondo una situación con más de 3 meses de gestión no nos parece razonable", advirtieron en un comunicado divulgado esta semana.
Los tambos sufren la falta de agua desde el otoño pasado, no pudieron hacer la comida para alimentar a los animales durante el invierno y, encima, entraron a la primavera con sequía.