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Escenario. Las medidas apuntan a superar la crisis y no perder peso político | Apuesta en el único distrito fuerte afín al oficialismo
BUENOS AIRES | GUSTAVO STOK
"El Plan B lo necesitan ustedes (en referencia a Estados Unidos); no así la Argentina, cuyo plan funciona sin problemas". La autora de la frase fue la presidenta Cristina Fernández, el pasado 25 de septiembre, en Nueva York.
Con esa respuesta ante una consulta tras su disertación en el Consejo de las Américas neoyorquino, la presidenta argentina pretendía dejar en claro que el programa económico de su país no necesitaba cambios para enfrentar la turbulencia financiera internacional.
El vértigo de la crisis se encargó de desmentir a la presidenta. Sólo dos meses y medio después de aquellas palabras, el gobierno argentino ya lleva lanzada una extensa batería de medidas anticrisis. Ellas incluyen la creación del Ministerio de la Producción, más una serie de iniciativas que aún se discuten en el Congreso, como una moratoria para deudas impositivas de las pymes, eliminación de las deudas previsionales acumuladas para los primeros diez trabajadores en negro que sean regularizados y una sustancial rebaja de impuestos a quienes repatríen capitales fugados al exterior.
Esas medidas se suman a la estatización de los fondos previsionales aprobada a fines de noviembre por el Congreso. Con parte de esos recursos, el gobierno anunciará la semana próxima un plan de obras públicas de unos US$ 20.000 millones a llevarse a cabo en los próximos cinco años, además de créditos a tasas bajas para impulsar la compra de autos y electrodomésticos, y fomentar el turismo interno.
OBJETIVOS. El plan anticrisis lanzado por el gobierno de Cristina Fernández tiene un objetivo explícito: intentar moderar los efectos de la fuerte desaceleración de la economía que se anuncia para el 2009. Luego de años de alto crecimiento, el consenso de los economistas es que la variación del PIB en 2009 estará cercana a cero.
Esas estimaciones ya tomaron nota de la caída registrada por algunos sectores que lideraron la recuperación de la economía en los últimos años. En noviembre, la producción de autos se derrumbó 28,1% con respecto al mismo mes de 2007. Y en el sector de la construcción la cantidad de puestos de trabajo disminuyó en el tercer trimestre del año luego de 22 trimestres de avance sostenido.
También hay un objetivo más vinculado a lo electoral. El freno de la economía y el aumento del desempleo conforman un escenario complejo para el gobierno de Cristina Fernández en 2009, año en el que habrá elecciones para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Por eso, los analistas coinciden en que las medidas anunciadas, en simultáneo con sus objetivos económicos, persiguen también fines políticos.
"Del éxito -o no- que tengan las medidas para amortiguar la crisis internacional dependerá en gran medida la suerte del gobierno en las elecciones de 2009", dice el analista Roberto Bacman, director de la consultora Centro de Estudios de Opinión Pública.
PERONISTAS. El otro factor clave será la capacidad que tenga el gobierno para mantener bajo su paraguas a buena parte del peronismo. Luego de la dura derrota sufrida por el gobierno en la puja con el sector agropecuario en el primer semestre del año, el ex presidente Néstor Kirchner, esposo y antecesor de Fernández, en su rol de titular del Partido Justicialista (PJ, peronistas), puso en marcha una estrategia tendiente a recomponer relaciones con dirigentes peronistas que se habían distanciado de la Casa Rosada. Al tiempo, su nombre es barajado como una alternativa para las elecciones legislativas.
Así, en los últimos meses logró restablecer lazos con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y los ex gobernadores Carlos Reutemann y Jorge Busti. Esa estrategia de seducción se verá complementada con promesas de obras públicas en las provincias.
"El kirchnerismo ha ido mutando desde una fuerza progresista que cortaba transversalmente varios partidos políticos a una fuerza que se estructura casi únicamente sobre el PJ. En este sentido, el gobierno no se puede dar el lujo de perder dirigentes que controlan parte del aparato del PJ porque eso significa, lisa y llanamente, resignar votos en una elección que definirá el futuro del kirchnerismo. En este escenario, los fondos previsionales constituyen para el gobierno un valioso elemento que le permitirá, a través de la obra pública, mantener disciplinados a un nutrido grupo de dirigentes cuyos distritos atraviesan serias necesidades financieras", dice Alejandro Catterberg, director de la consultora Poliarquía Consultores.
OPOSITORES. La necesidad de mantener la lealtad del grueso del peronismo al gobierno se hace más imperiosa aún a partir de las tímidas señales de convergencia que empieza a mostrar la oposición.
Por un lado, Elisa Carrió, titular de la Coalición Cívica, selló a comienzos de noviembre una alianza con la Unión Cívica Radical, a la que se sumará el Partido Socialista en algunos distritos. Por otro, el ex gobernador bonaerense Felipe Solá se alejó del gobierno con duras críticas e intenta tejer la unidad de peronistas anti-Kirchner.
Entre esas dos opciones sobrevuelan las figuras del vicepresidente Julio Cobos y del je-fe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, ambos posibles candidatos presidenciales en 2011. "La fortaleza del gobierno es directamente proporcional a la fragmentación de la oposición. En el mejor de los casos, el gobierno puede sumar el 35% de los votos el año próximo, y eso podría ser suficiente para ganar -o no- según el grado de unidad de la oposición", dice la analista política Graciela Römer.
Para dar la batalla de 2009, el gobierno contará el año próximo con el flujo de US$ 4.500 millones de los aportes previsionales de los afiliados que administraban las AFJP, además del traspaso a la estatal Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) del stock de 29.000 millones de dólares acumulados durante los últimos 14 años. "El plan de obras públicas, que será lanzado la semana próxima, afirmará la relación de los intendentes del conurbano bonaerense con Néstor Kirchner. Será clave para que los intendentes puedan revalidar charreteras y darle los votos que Kirchner, en una eventual candidatura al Senado necesita para ganar la provincia con amplitud", dice el analista político Roberto Bacman.
Quienes prefieren ver el medio vaso lleno creen que las medidas anticrisis alcanzarán para que la imagen positiva de Cristina Fernández -28% en noviembre pasado, según Poliarquía- no siga cayendo. Los más escépticos, en cambio, consideran que las iniciativas solo son un vaso de agua en medio del desierto. Un dato: las medidas de impulso a las exportaciones y el crédito para la industria, la compra de autos y electrodomésticos, implicarán una inversión total de unos 4.000 millones dólares, el equivalente a la fuga de capitales registrada sólo en octubre pasado.
Los analistas creen que el gobierno tiene duros desafíos por delante. "Hay tal pesimismo en la opinión pública y desgaste en el gobierno que es probable que las medidas de reactivación no alcancen para cambiar el humor de la gente y haya el año próximo una inclinación hacia el voto castigo", dice Carlos Fara. G.S.
3.900 Millones de dólares que el gobierno argentino piensa "inyectar" en el sistema financiero para fomentar el consumo.
28% Porcentaje de imagen positiva que tiene el gobierno de Cristina Fernández, según el sondeo de Poliarquía de noviembre.
La presidenta Cristina Fernández anunció ayer que enviará un proyecto de ley al Congreso para eliminar impuestos salariales a los trabajadores, con el objetivo de fomentar el consumo.
En concreto, se trata de eliminar la llamada "Tablita de Machinea", por el nombre de uno de los ex ministros de Economía del gobierno de Fernando de la Rúa, una escala de aumento gradual de impuestos según los salarios percibidos.
También anunció una nueva línea de créditos, sin especificar montos, para la compra de 15 mil taxis nuevos en Argentina, para apuntalar la alicaída industria automotriz.
Este fue el último anuncio de una larga serie para atenuar los efectos de la crisis global, evitar despidos y fomentar el consumo. Entre los anteriores se incluyen 21.000 millones de dólares para obras públicas y créditos a tasas blandas por casi US$ 4.000 millones para la producción industrial, agraria, exportaciones y turismo.
Todos los sondeos de opinión anticipan que el gobierno se encamina a una casi segura derrota electoral en Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. El único distrito importante donde el kirchnerismo cuenta con posibilidades ciertas de triunfo es la provincia de Buenos Aires, donde vota el 38% del padrón nacional.
Por eso, en los últimos días surgió con fuerza la posibilidad de que Néstor Kirchner sea candidato el año próximo. Algunos sectores del oficialismo, con la venia del ex presidente, están impulsando la renuncia del senador oficialista Eric Calcagno para que esa vacante sea cubierta en 2009.
"Además de que tiene posibilidades de triunfo si la oposición se presenta fragmentada, la candidatura de Kirchner puede disciplinar a la tropa justicialista de Buenos Aires y, en caso de ser electo, podría convertirse en la segunda figura sucesoria, detrás de Cobos. No es menor: si se produjera alguna crisis muy fuerte y Cobos renunciase, Kirchner podría volver a ser presidente por vía de la Asamblea Legislativa. Pero la jugada entraña muchos riesgos también: una derrota significaría el fin del proyecto kirchnerista", dice el analista político Carlos Fara. G.S.
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