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Riesgo. Amenazas obligan a periodistas a huir y a caer en la autocensura
EL MERCURIO/GDA
Este año, los narcos mexicanos ya han asesinado a cinco periodistas. Varios reporteros se han exiliado en Estados Unidos e incluso, algunos medios de comunicación han optado por no cubrir más este tema.
Armando Rodríguez ya había sido advertido. En enero del año pasado, mientras investigaba en Ciudad Juárez el intento de asesinato contra un policía, recibió una llamada a su celular. Al otro lado de la línea, una voz lo amenazaba de muerte.
Esa llamada no fue suficiente para amedrentarlo y obligarlo a abandonar sus más de 15 años cubriendo noticias relacionadas con los cárteles de la droga.
Semanas atrás hubo un segundo toque de alerta. El cadáver decapitado de un joven de 23 años amaneció colgado en un puente de Ciudad Juárez. La cabeza fue dejada en el monumento al periodista, junto a dos mensajes amenazantes.
Ya no habría una tercera advertencia. El pasado 13 de noviembre, a las 8.20 de la mañana, Armando salió de su casa, sentó a sus hijos en la parte trasera del auto para llevarlos al colegio y luego se subió.
Sólo alcanzó a avanzar algunos metros cuando un grupo de hombres que se desplazaban en un auto le dispararon desde dos flancos. "El Choco", como le decían sus amigos, recibió diez balazos y murió.
riesgo. Rodríguez es el quinto periodista asesinado en México en lo que va del año, y su muerte ha confirmado a este país como el lugar más peligroso del continente para ejercer esta profesión. A nivel mundial la situación no es más auspiciosa: está en el lugar 140 (de un total de 173) según la clasificación de Reporteros sin Fronteras.
Por años los periodistas en México han trabajado inmersos en el clima de violencia generado por los poderosos cárteles del narcotráfico y por la corrupción policial que les facilita su actuar. Desde 2000, se estima que 44 profesionales han muerto debido a su labor. Pero ahora la violencia está alcanzando niveles récords.
"La ofensiva puesta en marcha por las autoridades federales contra el narcotráfico, desde la llegada a la Presidencia de Felipe Calderón en 2006, ha generado una respuesta sin precedente del crimen organizado", explicó Reporteros sin Fronteras.
Lo peor es que los crímenes quedan impunes y existe poca voluntad de las autoridades para aclararlos, más allá de los 30.500 soldados y policías que el presidente ha desplegado para combatir a los narcos.
escape. Jorge Luis Aguirre, director del periódico digital La Polaka, iba en su auto para participar en el funeral de "El Choco". Pero mientras manejaba recibió un llamado a su celular: "Tú serás el próximo".
Aguirre, que ya había sido amenazado por los narcos para que cambiara la línea editorial de su medio, decidió irse a vivir a Estados Unidos junto con toda su familia.
Un despacho de la agencia francesa AFP señala que en el diario Frontera de Tijuana, los periodistas han debido apelar a los chalecos antibala para poder trabajar. "Uno es para el titular de la fuente (policial), dos más para fotógrafos y el cuarto es para quien tenga la guardia y deba salir a reportear de inmediato", explicó un reportero que, por supuesto, habló bajo condición de anonimato. Ya son varios los periodistas mexicanos que han decidido exiliarse ante la presión de los cárteles de la droga.
No sólo eso, la autocensura se ha transformado en un tema de supervivencia y algunos periodistas evitan publicar cualquier nota que pudiera generar una venganza, y para eso no ponen nombres de cárteles, no identifican a testigos ni publican fotografías.
Diarios como Norte, de Ciudad Juárez (donde han ocurrido más de 1.300 de los 4.550 homicidios reportados en México debido al narcotráfico), y El Mañana, de Nueva Laredo, han ido más allá y han disminuido la cobertura de notas relacionadas con el crimen organizado y sólo publican comunicados oficiales, mientras la cadena de TV Televisa, tuvo que repartir chalecos (otra vez) antibala a sus periodistas de Ciudad Juárez.
zeta. Otros medios, como la revista Zeta, de Tijuana, ya no firman los artículos relacionados con el narcotráfico.
A mediados de 2004, el periodista y abogado Francisco Javier Ortiz Franco publicó en Zeta un artículo con las fotos y nombres de personas vinculadas a los cárteles y que sólo se conocían por apodos. Él se consiguió toda la información.
Al poco tiempo, fue al doctor. Al salir de la consulta, dejó a sus hijos en el asiento de atrás de su auto, y cuando se sentó para manejar, apareció un hombre por la izquierda, y le disparó a quemarropa hasta matarlo.
Ese mismo día hubo una reunión en la revista Zeta y se decidió que nunca más los periodistas firmarían con su nombre las notas relacionadas con el narcotráfico
"Eso se mantiene hasta hoy", explica René Blanco Villalón, coeditor de Zeta, revista que se destaca por ser uno de los pocos medios que le da amplia cobertura al tema de los narcos. "Los otros medios de Tijuana no tocan los temas o publican sólo los boletines (comunicados). Ahí sí existe autocensura".
Alberto Ponce de León Villalobos, es colaborador de la revista Proceso y reportero de El Diario en El Paso, Texas, y reconoce que "el narcotráfico se metió en los poros de esta sociedad".
"Jamás vi algo tan grave. Yo por primera vez cuestiono mi trabajo, hasta dónde vale lo que hiciste, hasta dónde vales como persona, como empleado de una empresa".
¿Le ve este profesional alguna salida a este flagelo? "Por ahora no. No sé cuánto va a durar. No veo cómo vamos a salir".
El cártel de Sinaloa entregaba 450.000 dólares mensuales al ex zar antidroga mexicano, Noe Ramírez Mandujano, a cambio de información secreta de la guerra contra el narcotráfico. El hombre que durante 19 meses del gobierno del presidente Felipe Calderón manejó información secreta sobre las operaciones contra el crimen organizado, cayó en la reciente "Operación Limpieza", que ha colocado tras las rejas a más de una decena de mandos policiales federales comprados por el crimen organizado. Ramírez Mandujano trabajó durante 15 años en la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía), casi dos de ellos al frente de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). En las últimas semanas han caído en las redes de la justicia más de una docena de policías de alto rango, incluso el jefe de la Interpol en México, Rodolfo Gutiérrez Vargas. (El País de Madrid)
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