El hotel Null Stern, en la localidad suiza de Sevlen, no sería el mejor lugar para pasar la noche de bodas. No solo porque es un cero estrellas con precarias comodidades, sino que es, nada más ni nada menos, que un refugio atómico. La excéntrica idea nació en manos de los hermanos gemelos Patrik y Frank Riklin, y la pudieron llevar a cabo gracias al aval de las autoridades locales. El Null Stern abrirá sus puertas en 2009, las habitaciones costarán tan solo entre 8 y 20 euros. Las más caras incluyen bolsa de agua caliente, desayuno con galletitas y café marinero. Pese a que aún faltan meses para la inauguración, los primeros clientes o conejillos de indias durmieron una noche en el búnker para probar las instalaciones. El lugar, que se dejó de utilizar al terminar de la guerra fría, permitirá a sus huéspedes revivir cómo se sentirían los refugiados que llegaran allí. El Null Stern, como fue diseñado para protegerse en caso de bombardeos o ataques nucleares, no tiene ventanas. Tampoco hay agua caliente las 24 horas, ni piscina. Las pocas comodidades lo convierten en un verdadero cero estrellas. Pese a todo, no faltarán los curiosos que paguen por dormir en él. (Agencias)