Los vivos y los giles de los dirigentes

JORGE SAVIA

Al regreso del Mundial del 86, mi madre - que no entendía nada de fútbol, pero miraba TV, como toda la gente- preguntó: "¿Por qué los otros juegan más rápido que los uruguayos, nene?"

El "nene" -que se acercaba a los 40- repreguntó: ¿Cuánto demora el 188 para ir desde acá (La Figurita y Jacinto Vera) hasta la Plaza Independencia? Media hora, ¿no es cierto?"; y agregó: "En Buenos Aires un micro pone 20` para hacer ese trayecto".

Los uruguayos jugamos como vivimos, quiso uno hacerle ver a "la vieja"; y los futbolistas no son diferentes al resto de la gente, lo que en un caso como el de Nacional-V. Española, que lleva 76 días sin resolverse, vale -no como justificación, sino comprensión de lo que parece no entenderse- para los dirigentes.

El País informó el jueves que la Suprema Corte de Justicia solicitó al Parlamento el levantamiento de los fueros del diputado del MPP, Homero Viera, para que declare sobre una presunta violación a la laicidad cometida durante una disertación que hizo en octubre de 2006 en un liceo de Nueva Helvecia.

¡El trámite llevó dos años para que el pedido llegara al Parlamento! Y no es que la Justicia haya sido omisa o negligente. Los plazos son esos. Para magistrados, legisladores, y para los que -por casos como éste de la AUF-se les toma por los vivos o los giles de los dirigentes.

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