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Impactante. El cine norteamericano no es necesariamente invencible: una comedia rodada en Buenos Aires ha logrado desbancar a algunos de los grandes éxitos de boletería de Hollywood con que competía
GUILLERMO ZAPIOLA
Es el gran fenómeno en la taquilla argentina. Derrotó a "Batman" y a "Mamma mía!" En sólo quince días, "Un novio para mi mujer" de Juan Taratuto, con Adrián Suar, vendió medio millón de entradas y ya llegó al millón y medio.
El film es una comedia con una entrelínea seria, acerca de un hombre casado (Suar) que quiere librarse de su mujer (Valeria Bertucelli) y para lograrlo prácticamente la arroja en brazos de un seductor de barrio (Gabriel Goity). El resultado no solamente ha obtenido el apoyo público sino también el elogio crítico.
Claudio Minghetti en La Nación de Buenos Aires ha señalado que Taratuto ha alcanzado a la altura de su tercer largo su madurez como director, y que su película puede hacer reír, pensar y emocionar al mismo tiempo. La cifra recaudada por el film implica el 35 por ciento del total de lo ingresado en las taquillas argentinas en sus dos primeras semanas de exhibición. El otro 65 por ciento se repartió entre las restantes sesenta y tres películas en cartelera.
Y ello ocurre en un momento de retracción del público. El número de entradas vendidas en la Argentina pasó de 42 millones en 2004 a 33 millones en 2007, mientras el número de estrenos crecía de 222 a 363. Sin embargo, aquí hay una película que funciona con el público. Quienes creían que el cine norteamericano era "invencible" están reviendo su postura. ¿Qué es lo que pasa con Un novio para mi mujer?
La explicación más obvia es la de que se trata de una comedia, género que suele funcionar en tiempos de crisis. Y corresponde igualmente sospechar que en algo influyeron los talentos del director Taratuto y su guionista Pablo Solarz. El primero había dirigido la realmente interesante No sos vos, soy yo (2004), y convenció un poco menos con ¿Quién dice que es fácil? (2007).
El segundo, por otra parte, tiene en su haber una filmografía como guionista que incluye a Historias mínimas (2002) de Carlos Sorín, que entre otras cosas era una película realmente muy bien escrita, y algún corto propio (El loro, 2005).
Pero si hay otro nombre a tener en cuenta a la hora de valorar el éxito del film es inevitablemente el de Adrián Suar. No solamente actúa, sino que es también productor a través de su empresa Patagonik, que en los últimos quince años ha estado vinculada a buena parte de los principales éxitos comerciales del cine y la televisión de Argentina, estableciendo alianzas estratégicas con diversas empresas internacionales para garantizar una mejor difusión de sus productos.
Todo comenzó acaso con Poliladron (1994), aquella teleserie policial en la que Suar se empeñaba ya en lograr un acabado profesional que pudiera competir con los equivalentes norteamericanos del género. La lista posterior incluye otros trabajos que le cambiaron la cara a la televisión argentina, desde Verdad consecuencia (1996), a Gasoleros, (1998), y desde Vulnerables (1999), a Padre Coraje (2006) y Mujeres asesinas (2006), desde Sos mi vida (2006) a Por amor a vos (2008), para citar solamente algunos.
En ese tránsito, Suar ha llegado a coproducir con HBO (Epitafios, 2004), ha estado vinculado a la variante brasileña de Amas de casa desesperadas (2007, para la que reclutó entre otras a Sonia Braga), y dio el salto al cine con considerable repercusión en taquilla: su nombre ha estado detrás de films como Comodines (1997), El hijo de la novia (2001) o Luna de Avellaneda (2004). Algunos críticos pueden rezongar y señalar que su cine es, con mejor nivel técnico, el viejo populismo fílmico argentino, pero es difícil negar que las películas, para existir, tienen que entrar en un mercado. Suar lo logra. Otros no.
Suar se declara muy satisfecho por el logro de Un novio para mi mujer, e insiste en que es una película "muy bien hecha, muy bien dirigida, la luz es muy buena, las actuaciones son muy buenas, el cuento es simple pero genera otras cosas". Y añade que no se trata solamente de una comedia romántica: también habla de las relaciones de pareja, de la incomunicación, de las frustraciones del ser humano.
Por otra parte, su trabajo no se detiene. Un repaso a lo que está haciendo actualmente permite detectarlo también como libretista de un par de series mexicanas (Alma de hierro, Un golpe al corazón) y como productor de la serie Socias. Alguien lo ha llamado sin casualidad SuperSuar.
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| Foto: El País. |
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