El gobierno se quiso curar en salud de los posibles impactos que puede tener la disminución del nivel de actividad en sus finanzas y elaboró un paquete de medidas paralelo destinado a preservar el nivel de sus ingresos.
Decidió postergar la rebaja de la tasa consular (que se aplica a todas las importaciones salvo las de México) que debía caer de 2% a 1% en julio de 2009.
La tasa recauda US$ 70 millones anuales.
Por otra parte se adecuará la base imponible del Imesi de cigarrillos. "Se va a modificar el ficto sobre el que se calcula el Imesi, probablemente ajustándolo por la inflación", dijo el dos de Economía, Andrés Masoller.
Asimismo se ampliarán los regímenes de retención de IVA e Impuesto a la Renta y percepción en sectores en los que "existe riesgo fiscal" que, según el director de Rentas, Nelson Hernández, son "casi todos". La DGI analiza en qué sectores -constituidos por pocas empresas- existen "eslabones fuertes" que puedan encargarse de la retención sin hacer que su negocio se desvíe a la competencia. También se requerirán anticipos del Impuesto a la Renta en las importaciones de bienes de consumo, dijo el ministro de Economía, Álvaro García.
Las empresas públicas también deben recomponer su gasto prevaleciendo las inversiones de mayor impacto y postergando las de escaso impacto en el empleo. Además las Unidades Ejecutoras y las Empresas Públicas deben reducir en un 5% los gastos e inversiones. El gobierno debe reducir gastos de misiones oficiales, suministros y publicidad. El recorte de gastos va a ser "equilibrado" con el costo de las medidas, dijo Masoller.