Sirius Star

JUAN ORIBE STEMMER

En este momento el superpetrolero Sirius Star se encuentra fondeado cerca de la costa de Somalia, a unos 300 kilómetros de Mogadiscio, la capital, aunque sea sobre el papel, de ese país.

Somalia tiene tres características que explican, hasta cierto punto, los sucesos de estos últimos años: es uno de los países más pobres del mundo, luego de una prolongada guerra civil ha quedado dividido en tres grandes regiones y subdividido en feudos bajo el mando de "señores de la guerra", y está ubicado a lo largo de una de las principales rutas marítimas. Su extenso litoral de casi 3.000 kilómetros se extiende desde Djibouti, en el umbral del Mar Rojo, a lo largo del Golfo de Adén y el océano Índico, hasta Kenia. A ello podría agregarse la historia de la región, que por siglos fue un nido de piratas.

Su centro de la actividad se encuentra en la provincia de Puntland, ubicada sobre el Cuerno de África, en el centro de aquel amplio litoral. Frente a sus playas circula el intenso tráfico marítimo entre el Mediterráneo y Asia, África oriental y Oceanía. A ello deben agregarse los buques petroleros que concurren a los puertos de Arabia Saudita sobre el Mar Rojo, para cargar crudo.

El Sirius Star es uno de estos buques: había recibido a bordo un cargamento de dos millones de barriles de petróleo que transportaba a los Estados Unidos. Debido a sus dimensiones estos superpetroleros no pueden pasar por el Canal de Suez y deben utilizar la ruta del Cabo de Buena Esperanza.

La combinación de aterradora miseria, experiencia de la guerra, un fácil acceso a las armas y la ausencia de un gobierno fuerte que mantenga la ley en la costa, sumada a su favorable ubicación geográfica, han conducido al desarrollo, en esta estratégica región, de un nuevo y agresivo tipo de piratería que está alcanzando un auge preocupante.

En el mundo existen varias regiones donde sobrevive la piratería. En el caso de los ataques contra la navegación en las aguas del archipiélago indonesio, de las Filipinas, del estrecho de Malaca -los mares que surcaron los praos de Sandokan- y del puerto de Lagos, en Nigeria, los piratas solamente están interesados en robar la caja fuerte del buque y las pertenencias de sus tripulaciones, para luego escapar rápidamente. En cambio, los piratas somalíes agregan un paso más osado a sus incursiones: secuestran el buque y su cargamento, y retienen a sus tripulantes como rehenes. La intención es, no sólo quedarse con la caja del buque y las pertenencias de pasajeros y tripulantes, sino pedir un jugoso rescate por su liberación. Y hasta ahora les ha ido muy bien. El cargamento de petróleo crudo del Sirius Star vale cien millones de dólares, más el valor del buque. Se ha informado que sus captores exigen 25 millones de dólares como rescate. En efectivo, por supuesto.

La actividad de los piratas somalíes se ha intensificado en el último año. Los beneficios cosechados hasta ahora hacen temer que mejoren su organización y equipamiento y que los haga aún más audaces.

Causa especial preocupación que el Sirius Star haya sido abordado por los piratas a una distancia considerable de sus bases tradicionales. El superpetrolero navegaba en pleno océano Índico, a 450 millas marinas al sudeste del puerto keniano de Mombasa.

Ello sugiere que han comenzado a utilizar buques nodriza para extender el radio de acción de las lanchas rápidas que utilizan en sus ataques, lo que les permitiría aproximarse a las rutas marítimas más distantes que, hasta ahora, se consideraban seguras.

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