DIEGO FISCHER
"Un turista es un amigo", decía la publicidad que hasta hace pocos días se escuchaba por la radio. La campaña del Ministerio de Turismo parece apuntar a sensibilizar a todos sobre la importancia que tiene para el Uruguay el aluvión de visitantes que en las próximas semanas comenzará a llegar al país. En días arribará el primer crucero y con él cientos de extranjeros, que se convertirán en decenas de miles con el transcurso de la temporada. Vienen a conocer y a descubrir a una Montevideo y a un país que en las guías turísticas se muestran atractivos. Su puerta de ingreso será la Ciudad Vieja.
¿Ha andado por allí en estos días? Le aconsejo que lo haga y compruebe cuál será la postal que los amigos -al decir de la publicidad- se toparán ni bien crucen la Rambla portuaria. Basura y un desaliño generalizado; obras inconclusas, calles por las que pululan de día y de noche los hurgadores con sus carritos. Plazas que el vandalismo y la desidia han convertido en potreros.
Usted y ellos verán cómo la Plaza Matriz exhibe sus canteros destrozados en los que, a cualquier hora del día, duermen sus sueños de alcohol y droga personas marginadas. Hace meses, tal vez años, se anunció su remozamiento. ¿En qué oficina del Palacio Municipal estará el expediente? ¿O será que el jerarca de turno se niega a firmar la resolución correspondiente, como Mabel Lolo el recibo por la cuota parte que le darán de los US$ 20 millones que nos cuesta a los montevideanos el acuerdo con Adeom? Los vendedores ambulantes han tomado por asalto la peatonal Sarandí. Apenas se pone el sol la seguridad pasa a ser un bien escaso; los dueños de los bares y restoranes de Bacacay o Bartolomé Mitre pueden dar fe de ello.
A mí de chico me enseñaron, que cuando se recibe a un amigo en casa debemos brindarle lo mejor que tenemos; porque es de personas educadas atender bien a las visitas. Y si ese amigo se anuncia con antelación, no hay excusa alguna para tener la casa sucia y desordenada y no darle la seguridad de que pasará un buen momento. Seguramente en la Intendencia está prohibido escuchar la radio, por eso sus funcionarios y jerarcas no se han enterado que un turista es un amigo.