José Mastandrea
La mayoría de los técnicos están de malhumor. No aceptan las críticas y se molestan cuando algunas preguntas los comprometen. Algo está sucediendo.
Gerardo Pelusso, un señor con todas las letras, también está sufriendo esa metamorfosis. Siempre atento y bien dispuesto, se enojó porque un periodista le preguntó si su equipo había jugado bien.
Pelusso tendría que estar disfrutando del momento y no calentarse por esa u otras preguntas.
Tiene todo a favor. Su equipo gana, la hinchada lo respalda, va primero e invicto y está dando (al menos por ahora) tres puntos de ventaja.
Con Mario Saralegui pasó algo similar. Se enojó con Vito Atijas. Y le dio pasto a las fieras. No era el momento pero el empate ante Central Español caló hondo.
El maestro Oscar Tabárez es otro de los técnicos que se enoja cuando le preguntan algo que a él no le gusta. Y no es de ahora. El tema del enlace se ve que lo tiene mal.
Lo de "JR" Carrasco tampoco es novedad. Se llamó a silencio y salvo Fernando Niembro o sus periodistas de Fox, nadie logró sacarle una palabra.
Capaz que esa es una solución. Que las conferencias de prensa las den en la Argentina. Por ahí, hasta se sonríen y todo.