JORGE DA SILVEIRA | MI OPINIÓN
Hasta ahora, a ningún club le importó resolver el caso Nacional-V. Española jurídicamente y que impere la justicia. Es elemental que situaciones semejantes sean resueltas de idéntica forma. Prudente hizo lo que hizo y quedó muy solo. Se dijo que debió medir las consecuencias de su decisión. Nos parece aberrante, además de injusto. Hay un solo tema a considerar, si la disposición está bien o mal. Si está bien, debe actuar un órgano competente y establecer la sanción expresa para quien no la cumpla. Si el equipo no está, deberá perder puntos. Si el juez no cumple su deber, deberá ser sancionado y el club también deberá perder los puntos. Si se cree que la disposición no es feliz, se debe dejar sin efecto y que todos lo sepan.
El Tribunal de Penas se apresuró al asumir competencia. Una hora después de llegar el tema, ya estaba el proyecto de fallo. Debe aplicar el Código de Penas y esa norma que tuvo en cuenta Prudente era del Reglamento Interno del Colegio de Arbitros y no tenía sanción expresa. Además, equivocó al invocar la analogía para fundamentar la sanción.
El Tribunal de Apelaciones fue más allá de lo pedido, pese a sus sólidos argumentos. Pero nadie se preocupó por los aspectos jurídicos. Como se sabía la opinión del Tribunal de Apelaciones, quienes no quieren que Nacional pueda ganar los puntos se oponían a que interviniera. Querían al de Contiendas, pues dicen que dos de sus miembros son de Peñarol y dos de Defensor, lo que les aseguraría un fallo a favor de lo que pretenden. Lamentable.
Ojalá que los miembros del Tribunal actúen como deben y el fallo sea inobjetable jurídicamente. Para seguir creyendo.