El País dio a conocer el sábado pasado un informe sobre el impacto de Botnia y su posible contaminación, elaborado por la Universidad de Buenos Aires, que concluye que en "ninguna de las mediciones de calidad del aire se han superado las normas existentes de orden nacional o internacional". Es decir que la planta, tal como lo asegurara nuestro país en reiteradas ocasiones, no contamina.
No sorprenden las conclusiones de la UBA, un instituto universitario serio y prestigioso, que coincide con todos los informes manejados por técnicos de distintos organismos. Sí rechina el destino final de ese informe: se lo escamoteó a la opinión pública y se lo guardó bajo el severo rótulo de "confidencial".
¿Mala fe del matrimonio Kirchner? Esa parece la primera respuesta.