|
||||||||
RUBEN LOZA AGUERREBERE
Podemos situarlo en la línea de los grandes maestros como Chesterton y Evelyn Waugh. Hablo de David Lodge. Nacido en Londres en 1925, fue profesor de literatura inglesa desde 1960 a 1987, y, paralelamente, ha dado a conocer inteligentes novelas, mientras una parte de sus experiencias profesorales las ha reunido en libros.
En este rubro, hay uno muy valioso, que introduce al lector en la trastienda literaria, iluminando "los mecanismos y recovecos de la ficción". Se llama "La conciencia de la novela" (Península/Océano), y contiene espléndidas páginas sobre el arte de novelar, los secretos de la composición literaria, y se extiende en el análisis de ilustres escritores.
Los lectores tienen a disposición, además de este libro de ensayos, una muy reciente novela de David Lodge, un escritor del cual sus libros han ido apareciendo en castellano cronológicamente desordenados, pero, brindando siempre gratas sorpresas. Hoy, precisamente, quiero mencionar el titulado "Trapos sucios" (Anagrama/Gussi), una sátira llena de guiños, que le ha dado reconocimiento internacional, y que también se vincula con el submundo de las letras. Por esta razón, he escogido comentar juntas estas obras.
En sus divertidas e irreverentes páginas, en esta novela, hallamos a dos escritores enfrentados a una misma y renombrada periodista, muy temida. A uno de ellos, al más joven, lo ha tratado en su entrevista con desprecio, en tanto que el otro, el mayor, llamado Adrian Ludlow, que figura en los planes de estudio de la enseñanza media y se ha refugiado, casi sexagenario, en las afueras de Londres dedicado a la lectura y a escribir lo que le gusta, ha rechazado una entrevista que le ha pedido la misma periodista, simplemente por comodidad.
El escritor joven quiere que acepte y lo vengue a él de la periodista. Como el escritor mayor se resiste, el joven autor lo agrede con esta frase que me parece espléndida: "No tienes por qué sentirte superior por el simple hecho de que ya no estés en el candelero y otros tengamos que seguir en la cresta de la ola".
E insiste en que acepte el reportaje para tomarle el pelo a la periodista, aunque para ello el escritor mayor deba arriesgar lo que más aprecia: su tranquilidad y privacidad. Pero, finalmente, acaba accediendo. Y durante esa experiencia, este delicioso libro, examina con ingenio y con perspicacia la cultura contemporánea de la celebridad, las exigencias del circo mediático, así como a cierta generación de reporteros jóvenes que aspiran a ser temibles.
¿El resultado? Una sátira sobre la vanidad, sobre el sometimiento a los medios de comunicación, y sobre la dependencia de quienes sueñan con la fama por encima de todo. Se refiere aquí a los escritores que necesitan estar (al revés que el protagonista de esta novela) siempre en "la cresta de la ola" y, para ello, se someten a los tormentos más diversos, sin importarles lo que importa, o sea, sus propios libros. No buscan lo esencial, es decir, que sean sus personajes, y no ellos, las figuras más notorias para el público. Ignoran, como decía Borges, con razón, que el Quijote es más importante que Cervantes y que "Martín Fierro" es más famoso que José Hernández. A estas cosas me refiero.
La integridad literaria y la elegancia, dan a Lodge un lugar destacado en las letras: es enjundioso y confortable.
| « volver |
Dos locuras, una de Bueno, cuando Bolivia ganaba injustamente 2 a 0, por lo que había hecho uno y otro en los 45` iniciales, y en ...
La hermana de la comerciante de José Pedro Varela que se quitó la vida no encuentra otra razón para ello que la sanción que le ...
"Vivían como animales", graficó una vecina de la casa donde el lunes fue encontrado muerto un bebé mellizo de cinco meses en ...
LA PAZ / JORGE SAVIA El "Loco" tiene un ángel. De eso, no hay dudas. Y ese ángel -si acaso, el que lo hizo llegar hasta donde ...
LA PAZ | JORGE SAVIA A la llegada de los celestes en el Hotel Radisson, donde la selección se alojó cuando vino a hacer la ...