BUENOS AIRES | DANIEL ROSA
Haber roto al fin el maleficio de no poder ganar fue lo único positivo que rescataron los argentinos del triunfo 2-1 ante Uruguay. Aunque el clásico volvió a quedar de este lado del Río de la Plata no hay euforia. De hecho, son más las críticas que genera este seleccionado argentino que muestras de confianza.
Nadie duda por aquí que Argentina estará en el Mundial. Ni siquiera se sembró una duda cuando se llegó a cinco partidos sin triunfos, así que partiendo de esa premisa a lo que se apunta es a exigirle al equipo de Alfio Basile desarrollar un buen juego y eso fue precisamente lo que no se vio el en el Monumental. Por eso es que los tres puntos se valoran en su justa medida: era una obligación ganarlos, así que los albicelestes tenían más para perder que para ganar, pues lo único que ganaron de parte de su gente fue más críticas.
"Acá lo que hay que dejar bien claro es que Argentina jugó mientras nos dejaron jugar, porque Uruguay vino a golpear y a cortar el partido y contó con la complicidad del árbitro, que no reprimió como debía", se quejó Javier Mascherano. La suya fue una de las tantas voces que se levantaron contra la brusquedad de los uruguayos en el campo de juego. "Nos sentimos visitantes", añadió el volante de Liverpool, aunque eso puede tener una doble lectura.
Aunque claramente se refirió a lo desprotegidos que se sintieron por parte del paraguayo Carlos Torres, también bien puede haberlo dicho por la falta de aliento que tuvo el equipo albiceleste. Durante al menos 80 minutos de los 90 que duró el encuentro gritaron más fuerte los 6.000 uruguayos que los 40.000 argentinos que llegaron hasta Núñez.
"Un silencio Monumental", tituló ayer Olé en referencia al tema. Los uruguayos presentes en el escenario millonario pudimos comprobar que efectivamente el público que concurre a ver a la selección argentina es muy frío, casi helado. No es el que habitualmente va a la cancha a alentar a sus equipos, sino que va la familia y simplemente lo hace para mirar.
Las críticas. Ahora la cuestión es: ¿qué hace esta selección argentina para contagiar a su público? Realmente muy poco. "Es un equipo sin alma", comentó el taxista en camino de Núñez hacia el microcentro. Argentina no tiene un líder espiritual y tampoco ninguno ha asumido el papel de líder futbolístico, porque le sobran jugadores de clase pero no hay uno que porte la bandera de la idolatría.
Las principales críticas que parten desde los medios de prensa al equipo de Basile es que no encuentra la fórmula para alcanzar un funcionamiento adecuado. Es más, no son pocos los que sostienen que ya está perimida la receta de los "Cuatro fantásticos", es decir Riquelme como enganche y Messi, Agüero y Tévez como trío ofensivo.
¡Cuánto daríamos los uruguayos por tener una ofensiva con jugadores de esa clase! Sin embargo en Argentina dicen que es contraproducente que jueguen juntos. El argumento es que se trata de jugadores "de potrero" y que, en virtud de que Basile no logra hacerlos jugar en función de equipo, cada uno termina tratando de resolver por sí mismo.
"Antes del partido los uruguayos decían que eran más como equipo que nosotros y fueron patéticos", expresó Martín Demichelis luego del partido. No le falta razón, pero si hace una autocrítica se dará cuenta que lo de Argentina no fue menos patético.
Los diarios argentinos
Yoruguas ninjas
Olé destacó la violencia que empleó la selección uruguaya. "Yoruguas ninjas" tituló sobre una fotografía muy elocuente en la que Jorge Fucile está golpeando a Carlos Tévez.
Sólo tres puntos
La Nación sólo rescató los tres puntos. "Después de 90` de roces despreciables, falsas guapezas, un manojo de nervios y un puñadito de jugadas, la Argentina ganó", afirmó.
Clarín: "por fín"
"Por fin, Argentina. Esas tres palabras alcanzan, a esta altura, un significado mayúsculo", afirmó el diario Clarín. Destacó a Messi y Riquelme.
Dicen que Abreu habló de más antes y durante
Los uruguayos cargan con esa "fama" de violentos que se ha transformado en una mochila pesada. Una jugada fuerte es aún más si el protagonista tiene camiseta celeste. Pero las críticas de los argentinos son fundadas. Igual, es llamativo escuchar a Javier Mascherano decir "prácticamente no pegamos". El clásico del Río de la Plata fue de los más calientes de los últimos tiempos y eso se palpó ya en lo previo. "Abreu habló demasiado antes del partido y durante, también", dijo Demichelis.
Para armar el cuadro se va a romper el Coco
Alfio Basile no podrá contar con Juan Román Riquelme ni con Carlos Tévez ante Chile, ambos suspendidos por acumulación de amarillas. "No sabía que tenía una amarilla", declaró el enganche de Boca Juniors. A su vez, están en duda el zaguero Martín Demichelis, Javier Mascherano (ambos con fuertes golpes) y Sergio "Kun" Agüero (contractura), por lo cual el "Coco" Basile tiene varios problemas para armar el equipo. Aparentemente, según especulaciones de los medios de comunicación, la oncena de la albiceleste para medirse contra la roja de Marcelo Bielsa la integrarían Carrizo; Zanetti, Demichelis o Coloccini, Burdisso, Heinze; Mascherano o Ledesma, Cambiasso, Di María; Messi, Agüero o Bergessio y Milito.