SEBASTIÁN CABRERA
No fue el lanzamiento formal de su candidatura, pero se pareció bastante. Astori se largó ayer a al ruedo electoral, en un acto donde acusó a Lacalle y Sanguinetti de haber sido "los reyes del ajuste fiscal". Prometió "profundizar" los cambios.
"Esto se sigue llamando revolución", dijo ayer el senador Danilo Astori, usando las palabras que él mismo había pronunciado el 4 de junio de 1989, cuando el congreso del Frente lo proclamó candidato a vicepresidente junto a Líber Seregni.
El ex ministro de Economía habló durante casi una hora anoche en el club Tabaré ("una feliz coincidencia" con el nombre del presidente, admitió un dirigente de Asamblea Uruguay). Y su discurso -fervoroso, a los gritos de principio a fin- distó mucho de las conferencias con power point que solía dar hasta hace pocos días, en sus épocas de ministro.
Astori hizo hincapié en la "coherencia" y citó a su posible contrincante, José Mujica, cuando el senador tupamaro afirma que debe primar la unidad en el Frente Amplio "entre los que estamos en desacuerdo". "Esa es la que vale, la más difícil", comentó el senador, rodeado de dirigentes de todos los sectores: Espacio 609, socialistas, Vertiente Artiguista, Alianza Progresista, Nuevo Espacio y hasta comunistas.
"Viva el Frente Amplio, viva Uruguay", gritó Astori al final de su discurso con una bandera de Uruguay delante y una del Frente Amplio atrás. El final del acto dejó una clásica postal de campaña electoral: Astori dedicó más de veinte minutos a dar besos, firmar autógrafos y sacarse fotos, hasta con un adolescente que lo caricaturizó, de lentes y talco en el pelo.
"Dicen que quieren la foto con el presidente", le dijo a Astori un padre de dos niñas que querían una imagen con el ex ministro de Economía. Otra persona, de aspecto humilde, se acercó entre la maraña de abrazos y le dijo a Astori que tiene "un proyecto" para conversar en el Cerro. "Estoy con usted a muerte", siguió. "Ta", le respondió Astori.
RUMBO. El ex ministro de Economía cree que un segundo gobierno de izquierda debe seguir la línea de la actual administración. Y para Astori "profundizar los cambios" -esa frase tan repetida desde sectores del Frente y del Pit-Cnt- significa "fortalecer las transformaciones ya iniciadas y agregar "nuevos senderos de transformación". El Frente cuenta con "equipos probados", que "están gobernando" y que "no tiene nadie".
Astori respondió los golpes a los candidatos blancos y colorados, que durante los últimos meses han anunciado que "derogarán" la reforma tributaria. "En un alarde de creatividad inigualable, proponen eliminar el sistema tributario del Frente Amplio, pero sin decir qué harían. Imaginen a los reyes del ajuste fiscal eliminando un sistema tributario sin saber qué van a hacer", ironizó.
Sin mencionarlos directamente, Astori habló de los ex presidente Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle como "dos ciudadanos que fueron presidentes en las últimas décadas y han pronosticado que el próximo gobierno deberá empezar con un ajuste fiscal". "Hay que escucharlos porque hicieron tremendos ajustes fiscales", advirtió. Y habló de la sala del Sodre como el "monumento" al mal gobierno.
Astori dijo que "no habrá carnaval electoral en 2009" y no habrá ajuste fiscal si la izquierda sigue en el poder. "Hay que seguir el camino de la transformación o volver a un pasado extraordinariamente doloroso", indicó en el gimnasio del club Tabaré, seguido por cerca de 500 personas.
Citó que algunos "daños" que recibió el país cuando gobernaban blancos y colorados afectaron "la confianza en el país", obligando a los jóvenes a emigrar e instalaron "la pobreza más dura en la niñez".
¿SOBERBIO? Se sabe, una de las críticas habituales a Astori es la soberbia. Por eso, generó uno de los aplausos más fuertes de la noche cuando trató el asunto: "Soberbio no es el que confía en sus argumentos, explica y propone. Soberbio es el que le tiene miedo a la explicación. Cree que la única razón es la que él propone y no quiere que le muevan el piso y lo convenzan. Debe haber actitud de diálogo, con humildad"
El caso Bengoa sigue siendo un problema para el ex ministro de Economía. Ayer dijo que debe haber "honestidad material e intelectual" para "desterrar toda conducta irregular en busca de provecho ilegítimo", combatir "la hipocresía y el cinismo", siempre "reconociendo errores cuando los tenemos".