"¡No me peguen, soy...!"

Hace algunos años, al término de un partido Boca-River el peluquero Roberto Giordano quedó en medio de esos habituales choques que se producen entre ambas hinchadas. Estaba en el peor lugar y en el peor momento. En medio de las escaramuzas, que no respetan a nadie, solo atinaba a gritar: "¡No me peguen, soy Giordano". Pensó, tontamente, que eso podía salvarlo.

Algo parecido ocurrió en nuestro país el fin de semana pasado tras el clásico Cerro-Rampla. Hubo incidentes provocados por hinchas de Rampla (que había perdido) que se descargaron con sus jugadores. Intervino la policía para calmar a los agresores y en medio de las escaramuzas, que no respetan a nadie, alguno se la ligó. No quedó claro si gritaba: "¿No me peguen, soy Castillo!" (Juan, el del Pit-Cnt).

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