El niño Jan Silva, de sólo ocho años, ya es una persona reconocida en el mundo del tenis. Desde que tiene conocimiento, Jan -estadounidense y afincado hace dos años en París junto a su familia- está pegado a su raqueta.
Según explica hoy el diario Marca, a los tres años el pequeño ya estaba asentado en el Gold River Racquet Club, donde su madre daba clases; y a los cuatro, una vez instalado en París, paso a formar parte de la familia de la Academia de Patrick Mouratoglou.
El tenis es su gran pasión. "Ser el mejor tenista del mundo, ganar Wimbledon y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos cuando sea mayor", el sueño que espera cumplir.
Para alcanzarlo, Jan busca el éxito entrenándose a diario, con su raqueta Roger Federer 26 júnior en la mano.
El níño ya ha jugado algunos torneos, pero nunca con alguien de su edad. En Francia ha competido con niños de 9 años y en Estados Unidos con chicos de 10 años.
La destreza del niño viene de genética. Scott Silva, su padre, fue jugador de baloncesto y Mari Maattanen, su madre, fue tenista profesional. Ellos confesaron que ser padres de un "fenómeno" no es fácil.
"Pedimos a Richard Williams que nos diera algún consejo cuando nos encontramos en Roland Garros. Él se rió y nos dijo qué había vivido esa misma situación con Venus y Serena y que no tuvieramos miedo de no terminar lo que hemos empezado", indicó el padre a Marca.
Con uno de los mejores entrenadores y con Federer y Nadal como ídolos, Jan tiene por delante un gran futuro.
"Mi jugador preferido es Federer porque tiene un revés como el mio y porque gana muchos partidos, menos cuando juega con Nadal, que es mi segundo jugador favorito", dijo.