Sin control

Cada día se ven más carros de tracción a sangre recorriendo Montevideo en procura de recolectar residuos. Hace pocos días, sumaban cuatro los carros tirados por caballos que en pleno centro, en plena tarde, rivalizaban por llevarse lo que había dentro de los contenedores de una sola cuadra. Entretanto, casi al mismo ritmo que esa multiplicación de carros, van gradualmente desapareciendo los camiones municipales de recolección.

Todo esto lleva a preguntarse si dichos recolectores informales, que según ciertas estimaciones superan los siete mil, no han prácticamente sustituido a la recolección oficial. Es decir, si no ocurre que la Intendencia se descansa en ellos, eludiendo cumplir con el debido control de sus inspectores de tránsito, acerca de cómo y en qué condiciones circulan.

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