ROCHA | EDUARDO GONZÁLEZ
Los diez marineros del pesquero brasileño Joao Victor I huyeron hacia su país. La jueza penal de Rocha, Jac-queline Enrique los había interrogado y emplazado. Mientras esperaban a un traductor que debía enviar la Suprema Corte de Justicia, decidieron huir.
El pesquero Joao Victor I fue interceptado por una fragata de la Armada Nacional cuando pescaba sin permiso en aguas jurisdiccionales uruguayas. El buque llevaba en sus bodegas unas cuatro toneladas de merluza. Debido a las adversas condiciones climáticas, la fragata militar custodió al pesquero hasta el puerto de Punta del Este, en vez de conducirlo hasta La Paloma. Pero más tarde los tripulantes fueron conducidos hasta la sede judicial de Rocha, donde se radicó denuncia. En esa ocasión la jueza Enrique tomó declaraciones a los miembros de la tripulación y los emplazó para una nueva audiencia fijada para el próximo sábado. Los tripulantes brasileños estaban alojados en el Hotel Municipal sin custodia. Poco antes habían recibido la visita del cónsul brasileño y del armador.
Cuando la sede judicial fue informada de que los brasileños habían abandonado el país, la magistrada dictó una orden de captura internacional. Además, resolvió declinar competencia en favor del Juzgado Letrado de Chuy, debido a que la captura del pesquero fue en un área próxima a los límites fronterizos.