NUEVA ORLEANS | AP, AFP Y ANSA
El huracán Gustav sacudió ayer la costa de EE.UU. del Golfo de México, lanzando oleadas de agua hacia los diques que protegen Nueva Orleans, tres años después de que la ciudad fuera devastada por Katrina.
La ciudad, que está bajo el nivel del mar, vuelve a estar amenazada por una inundación. El viento, de 145 kilómetros por hora, lanzó olas por encima de los diques, rebasando a dos. Si bien Gustav se debilitó y oficialmente no ha habido que lamentar muertos, las autoridades aseguran que la peor parte de la tormenta no alcanzó a la ciudad.
El huracán perdió fuerza ayer en Luisiana al pasar de categoría tres a uno, provocando apagones y algunas inundaciones. Gustav pondrá a prueba la reconstrucción de los diques de la ciudad, que fueron arrasados en agosto de 2005, cuando Katrina inundó el 80% de Nueva Orleans y desencadenó una tormenta política por la falta de previsión de las autoridades.
Harvey Johnson, subdirector de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), dijo que "por ahora la mayoría de los diques están aguantando la presión de las aguas". Las autoridades, que hasta ayer no habían informado de víctimas fatales, indicaron que la tormenta dejó medio millón de viviendas sin luz.
A diferencia de lo que ocurrió hace tres años, Nueva Orleans estaba casi desierta.
Alrededor de dos millones de personas abandonaron el sur de Luisiana, lo que transformó a Nueva Orleans en un pueblo fantasma, mientras decenas de miles salieron de las costas de los estados de Misisipi, Alabama y Texas.
Según el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, Gustav, que dejó más de 90 muertos a su paso por el Caribe, causó sus primeras víctimas indirectas el domingo en este estado sureño: tres pacientes en estado crítico que murieron durante la evacuación de un hospital.
Unos 70 niños internados en el Hospital de Nueva Orleans esperan que el golpe del huracán Gustav no los obligue a abandonar en helicópteros el lugar. Hay 18 niños internados en estado grave, nueve de ellos fueron operados recientemente, y cuesta imaginarse que puedan salir indemnes en medio de poderosos vientos y torrenciales lluvias para buscar refugio en otra parte.
Las compañías petroleras evacuaron personal e interrumpieron casi toda la producción en el Golfo de México, donde Estados Unidos produce 26% de su crudo.
Unos 750 guardias nacionales fueron movilizados a Nueva Orleans en previsión de eventuales operativos de rescate para cerca de diez mil ciudadanos que se quedaron allí.
El alcalde de la ciudad, Ray Nagin, que calificó a Gustav como "la madre de todas la tormentas", ordenó la evacuación obligatoria a partir del domingo por la mañana para el margen occidental de la ciudad. "No estamos fuera de peligro", dijo el alcalde, e instituyó un toque de queda que permite a las autoridades arrestar a residentes si no se hallan en sus casas.
En Cuba, Gustav dejó daños en más de 100.000 casas, 370 escuelas, centenares de kilómetros de tendido eléctrico y telefónico, cultivos, pero sólo lesionó a 19 personas y no provocó ninguna muerte, según cálculos preliminares difundidos ayer.
Bush. El Presidente George W. Bush viajó ayer a Austin, Texas, para verificar desde allí la respuesta gubernamental, acompañado por un ayudante que advirtió sobre la "debilidad" del sistema de diques en Nueva Orleans. "No debería haber excusas. Si la gente se quedó en Nueva Orleans fue su decisión", dijo David Paulison, el director de la agencia federal de emergencias.
De todos modos, Bush afirmó que la coordinación de los trabajos de socorro ha sido mucho mejor que la de hace tres años, aunque advirtió: "la tormenta todavía no pasó, es un acontecimiento serio".
Consecuencias. Además de la suspensión de la producción de petróleo en la región del Golfo, el Partido Republicano redujo la agenda de su Convención Nacional, que se desarrolla en Saint Paul, que debe proclamar a John McCain como candidato (ver página siguiente).
McCain cambió sus planes de campaña y viajó a Misisipi el domingo a verificar los preparativos para el huracán, en tanto se decidió que el primer día de la convención tuviera una agenda reducida.
El aspirante republicano aprovechó una escala en Waterville (Ohio, norte) para ayudar a los voluntarios que preparaban paquetes con insumos para los damnificados por el huracán.
Por su parte, el candidato demócrata, Barack Obama, reemplazó ayer un discurso previsto en Detroit (Michigan, norte) por un llamado a la unidad para ayudar a las víctimas posibles de Gustav.