Dura ofensiva de talibanes contra EE.UU. y Francia

| Afganistán. En emboscada, mueren 10 soldados franceses

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KABUL | EL PAÍS DE MADRID Y AFP

Diez soldados franceses murieron ayer en una oleada de ataques de talibanes afganos, que también intentaron penetrar por segunda vez en 24 horas en una base del Pentágono, con un balance de 13 insurgentes muertos en un atentado suicida.

Los combates cerca de Kabul se iniciaron el lunes, cuando una patrulla de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) sufrió una emboscada en el distrito de Sarobi, a unos 50 kilómetros al este de la capital.

Esa acción de los talibanes derivó en encarnizados combates que se prolongaron durante horas, hasta que una unidad de apoyo aéreo pudo rescatar a los soldados franceses. El presidente Nicolas Sarkozy, confirmó desde París el balance de 10 paracaidistas muertos y 21 heridos. El jefe de Estado francés partía ayer por la noche hacia Afganistán, acompañado por el ministro de Defensa, Hervé Morin.

"En su lucha contra el terrorismo, Francia sufrió un duro golpe. Diez de nuestros soldados del Octavo Regimiento de paracaidistas de infantería de Marina, del Segundo Regimiento extranjero de paracaidistas y del Regimiento de marcha de Chad murieron en Afganistán", precisó Sarkozy en un comunicado. "Esta tarde iré a Afganistán para (...) asegurar (a los militares) que Francia está a su lado", agregó en esa nota.

"Mi determinación sigue intacta. Francia está decidida a proseguir la lucha contra el terrorismo, a favor de la democracia y la libertad. La causa es justa y es un honor para Francia y sus Fuerzas Armadas defenderla", añadió.

La emboscada fue "de una extrema violencia", según Sar-kozy. En una conferencia de prensa llevada a cabo ayer en París, Morin especificó que algunos de los 21 soldados heridos "serán repatriados muy rápidamente" a París. También señaló que todos los heridos están "en un estado estable" y sus vidas "no corren peligro".

Así, otro ataque Talibán se perpetró ayer contra una base estadounidense. Una oleada de suicidas trató de penetrar en Camp Salerno, en Khost, muy cerca de la frontera con Pakistán. Al menos 13 insurgentes fallecieron durante el intento.

El asalto se inició el lunes, cuando un coche bomba conducido por un suicida se lanzó contra el portón de entrada de la base.

Los responsables militares elevaron el nivel de alerta y antes de que concluyera el día, los vigías detectaron que un grupo de talibanes preparaba un nuevo embate a un kilómetro del recinto. Camp Salerno alberga la principal base militar estadounidense en el sureste de Afganistán, una de las zonas más conflictivas del país.

A pesar de que el descubrimiento de los milicianos permitió abortar su asalto, los soldados tuvieron que recurrir a helicópteros para proteger a su infantería, según el comunicado que emitió la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), siglas bajo las que operan las tropas extranjeras en Afganistán lideradas por la OTAN.

La batalla se prolongó hasta ayer al mediodía, cuando tres norteamericanos y siete miembros de las fuerzas especiales afganas resultaron heridos.

"Nuestros soldados nos dicen que cada vez que se acercaban a ellos, se hacían saltar por los aires", dijo Arsallah Jamal, gobernador de Khost. De acuerdo con la versión del Ejército afgano, seis de los atacantes se suicidaron de esa forma y otros siete perecieron en los combates. El comunicado de ISAF confirmó sólo siete enemigos muertos. Según Jamal también perecieron dos niños. Una página web atribuida a los talibanes admitía la operación contra la base de Khost, pero aseguraba que sus milicianos habían infligido numerosas bajas a las tropas extranjeras y que ocho de los 15 suicidas despachados habían regresado sanos y salvos.

Aunque los talibanes vienen utilizando suicidas desde hace un par de años, esa táctica de la oleada aumenta las similitudes con el proceder utilizado por la insurgencia en Irak.

En lo que va de año, al menos 3.400 personas, en su mayoría militantes antigobierno han muerto en choques con las fuerzas gubernamentales respaldadas por tropas extranjeras. Fuentes de la OTAN estiman que, durante los últimos tres meses, los ataques talibanes han aumentado un 40% en el este de Afganistán por comparación al mismo período del año pasado, de lo que responsabilizan en parte a los altos al fuego entre el Ejército y los talibanes paquistaníes, lo que da mayor libertad de movimiento a los militantes afganos.

Pakistán también se tiñe de sangre

ISLAMABAD | A un día de la renuncia de Pervez Musharraf, mientras legisladores reclamaron su enjuiciamiento y la coalición oficialista se reunía para analizar la situación sin alcanzar un acuerdo, al menos 20 personas murieron a raíz de la explosión de una bomba en un hospital de Dera Ismail Khan, noroeste de Pakistán. Otras 20 fallecieron en una serie de enfrentamientos armados en la frontera con Afganistán, informaron fuentes locales.

El atentado fue reivindicado por el vocero local de los talibanes, Maulvi Umer, que dijo que los ataques suicidas de ese tipo continuarán hasta que no se detengan las operaciones del Ejército paquistaní en la zona del valle de Swat y el resto de la provincia de la frontera noroeste. La bomba explotó mientras simpatizantes de un jefe musulmán chiita protestaban fuera del hospital.

El representante chiita murió poco antes del atentado, pues había sido baleado.

Mientras tanto, 20 milicianos islámicos fallecieron en enfrentamientos armados con fuerzas de seguridad por la noche del lunes en Bajur, bastión de los talibanes y de Al Qaeda, también en la frontera con Afganistán, según fuentes oficiales. Los combates estallaron el lunes a 25 kilómetros al este de Khar, la ciudad principal de la zona, después que milicianos islámicos atacaron algunos puestos de las fuerzas de seguridad paquistaníes. Los enfrentamientos se extendieron durante nueve horas. ANSA

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