Planean dar un fuerte impulso a generación de energía eólica

Proyecto. Invirtiendo US$ 425 millones producirán el 40% del consumo

 20080802 Economía 500x500
El País

GASTÓN PÉRGOLA

Ante precios del petróleo que están por las nubes, las cada vez más constantes sequías y para terminar con la dependencia de los vecinos, el gobierno se embarcó de lleno en el desarrollo de energías alternativas.

Si bien en el abanico de posibilidades se incluye hasta la generación en base a energía nuclear, la alternativa más cercana para ampliar el potencial de generación eléctrica apunta a la utilización de la energía eólica.

El gobierno prepara un megaproyecto para instalar 250 megawatios (MW) de energía eólica instalada, en un plazo de cinco años y con la participación de privados, con una inversión en el entorno de los US$ 425 millones.

Ancap ya lleva gastados unos US$ 1.200 millones en compras de petróleo y combustibles -estos últimos se destinan principalmente a UTE- y se estima que el año se cierre con una factura energética cercana a los US$ 1.900 millones, lo que representa un 8,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Así las cosas, el gobierno prepara un megaproyecto que lanzará el próximo año para generar 250 MW de energía eólica, a un ritmo de instalación de 50 MW por año (25 molinos).

La empresa encargada de llevar adelante el proyecto será seleccionada en el segundo antes que termine este año y se estima que el primer parque esté construido en el 2010.

El emprendimiento tendrá una inversión que rondará los US$ 425 millones -el costo promedio del megawatio eólico es de US$ 1.700.000- y se viabilizará a través de un contrato entre el Estado (representado por UTE) y la empresa privada, por un período de veinte años y a un precio fijo reajustable.

Por el momento se vienen realizando mediciones en distintas zonas del país para optimizar al máximo la fuente de energía. Rocha, Cerro Largo, San José, Colonia, Rivera y la Costa del Río de la Plata son algunos de los departamentos y zonas con óptimas condiciones para este tipo de emprendimientos con capacidad para generar hasta un 40% de la electricidad que consume el país.

INDUSTRIA LOCAL. El propósito de llevar a cabo el proyecto en un plazo de cinco años trae aparejado el interés de las autoridades para que la industria local pueda quedarse con una parte de "la torta" de inversión. "Se aprovechará esta coyuntura para generar mano de obra local y un desarrollo de la industria nacional vinculado a la energía eólica", explicó a El País Daniel Pérez Benech, coordinador del programa de Energía Eólica en Uruguay.

El objetivo es que en el mediano plazo la industria participe con al menos un 30% en la fabricación de insumos para los molinos de viento.

Las torres de los molinos, realizadas en hormigón, y las aspas -que demandan menos tecnología para su construcción- podrán ser la punta de lanza. Según Pérez Benech, la torre representa el 20% en el costo total del molino. La industria de software y las comunicaciones son otros de los sectores que podrán aprovechar el desarrollo de este proyecto.

"No necesariamente buscaremos que sean empresas nacionales, pero sí que los emprendedores se asocien en algunas partes de la fabricación con empresas locales", dijo el funcionario. Pérez Benech agregó que "quizás el empresario en una primera impresión vea más fácil tener las cosas solucionadas, traer los molinos de afuera, colocarlos y facturar. Pero nosotros buscamos que el proceso sea diferente", explicó.

El interés de los privados por participar en proyectos de energía renovable quedó demostrado en más de una oportunidad. Por ejemplo, en el llamado a licitación realizado por UTE para generar 24 MW de electricidad en base a fuentes renovables, se presentaron 16 empresas con 22 propuestas.

Entre ellas se presentó el grupo español Fortuny, que desembarcó en Uruguay dispuesto a invertir más de US$ 100 millones en el desarrollo de varios proyectos con dos predios arrendados en Cerro Largo, de capacidad suficiente para construir unos 55 molinos con una producción de 50 megavatios.

A pesar del interés de privados, Pérez Benech dice que los procesos deben ser pausados. "No podemos tomar hoy decisiones para invertir hoy. Esto es un proceso. La potencialidad existe, los privados están, la empresa pública ya empezó a conocer la tecnología, pero hay que ir a paso lento", remató.

Cambios en la matriz energética

Dentro de la matriz energética del país el petróleo representa la mayor fuente de energía con el 56%, seguido de la hídrica con un 20%, la biomasa con un 17%, electricidad importada un 5% y gas natural un 2%.

El mayor consumo de energía en Uruguay (datos de 2006) corresponde al sector transporte (33%). Le siguen el sector residencial (28%), la industria (22%), comercios y servicios (9%) y agro y pesca (8%)

El gobierno, a través de la Dirección Nacional de Energía, tiene como meta de mediano plazo cambiar la composición de la matriz energética.

Para el 2015 se propone que el peso del petróleo en la matriz sea menor al 45% mientras más del 15% de la generación sea a través de energía renovable.

Se plantea un ahorro de más del 10% en el combustible para el transporte de carga y pasajeros utilizando fuentes alternativas. Que más del 30% de residuos se utilice para producción de energía.

Costos de UTE en US$ 700:

Para el próximo año UTE prevé un gasto en generación de energía de US$ 560 millones asumiendo que las lluvias se comporten de acuerdo al promedio histórico, dijo a El País el director de la empresa, Gerardo Rey.

Para este año se había calculado en principio un costo de generación cercano a US$ 340 millones, que luego debió ser ajustado a US$ 434 millones. La escalada del petróleo y costo de importación elevó las previsiones y el 2008 culminará con un gasto en torno a US$ 700 millones.

En tanto Ancap ya lleva gastados US$ 1.200 millones en compras de petróleo y combustibles, que en suma conforman una factura energética superior a los US$ 1.800 millones en 2008.

Eso representa entre 8,1% y 8,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

La abultada cifra de la factura energética responde a dos factores. Por un lado el encarecimiento del petróleo de cerca de 40% en un año y por el otro, la sequía que afecta la generación hidráulica de UTE. El mayor gasto energético impacta directamente en las cuentas públicas. Según cálculos del Ministerio de Economía y Finanzas, el efecto del déficit hídrico en el resultado fiscal fue de 1,4% del PIB durante los doce meses cerrados en junio.

El déficit fiscal global en el año móvil cerrado en junio fue de 0,5% del PIB, un desvío de 0,1 de punto porcentual del producto respecto a la meta del gobierno. En el primer semestre del año UTE registró pérdidas por US$ 193 millones y Ancap por US$ 63 millones.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar