Castro advirtió a cubanos: siguen tiempos de penuria

Líder llamó a más ahorro y trabajo, sin anuncio de cambios

LA HABANA AGENCIAS

El tercer año de Raúl Castro en el poder comenzó para los cubanos con augurios de apretones económicos y sin oír hablar por ahora al presidente de los cambios que esperan para aflojar las estrecheces de su vida diaria.

En un discurso revestido de gran simbolismo por centrar la fiesta principal de la revolución, Castro (77), pidió a los cubanos el fin de semana que se preparen para tiempos duros: "Hay que acostumbrarse no sólo a recibir buenas noticias", advirtió.

Al frente de Cuba ante la enfermedad de Fidel Castro, Raúl hizo un recuento de las obras de infraestructura en sectores prioritarios como el agua y el petróleo, pero señaló que se debe ahorrar y trabajar más, aumentar la eficiencia y la producción de alimentos.

"Todavía nos faltan muchas cosas, muchas que quisiéramos pudiera disfrutar nuestro pueblo (...) pero por muy grandes que sean nuestros deseos de resolver cada problema, no podemos gastar más de lo que tenemos", dijo Raúl Castro el sábado, en el 55 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, principal fiesta oficial.

Su discurso, de 48 minutos y transmitido para toda la isla, siguió la línea del que pronunció el 11 de julio en el Parlamento, cuando anunció ajustes económicos, y contrastó con el de hace un año en que anunció "cambios estructurales".

Raúl emprendió reformas en la agricultura, postergará la edad de retiro en cinco años, decidió imponer orden, control y rigurosa exigencia para elevar la eficiencia, eliminar el igualitarismo y techo salarial y poner impuestos.

"El cinto ya no tiene más huecos donde apretar. Nos ilusionamos con el discurso del año pasado, pero ahora cayó un balde de agua fría, después de tanta esperanza", opinó el economista disidente Oscar Espinosa Chepe.

Sin embargo, muchos destacan que el transporte mejoró y hay menos apagones, y que se eliminaron las prohibiciones que irritaban a los cubanos como no poder hospedarse en hoteles, adquirir teléfonos celulares o comprar computadoras.

Pero además de la solución al transporte, la vivienda y la alimentación, el pueblo cubano quiere que se elimine la doble moneda -pesos devaluados y moneda dura- y las restricciones sobre los viajes al exterior, que haya más espacio para negocios privados, el libre comercio de autos y casas.

Los cubanos siguen esperando cambios de efecto inmediato y se quejan de que los salarios (US$ 17 al mes) no dan para vivir, a pesar de tener alimentos y servicios subsidiados.

Raúl insistió en que no hay solución mágica: "Los problemas y tareas fundamentales los seguiremos analizando con el pueblo (...). Así buscaremos las mejores soluciones, sin preocuparnos por quienes en el exterior intentan sacar partido de esos debates".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar