D. ROSA / W. VIOLA
Definir el título de la Liguilla en un clásico. Ese es el mayor deseo del plantel de Nacional. Tanto los futbolistas como el cuerpo técnico tienen una bronca bárbara por lo ocurrido el domingo y, aunque el partido con Danubio es el próximo objetivo, se hace difícil prepararlo.
Por un lado todavía queda lastre de lo ocurrido en el clásico. Pese a la extensa charla que se produjo el martes en Los Céspedes, ningún integrante del grupo superó todavía el gran golpe que fue perder un clásico que podía depositarlos en la Copa Libertadores 2009 y, a su vez, dejar afuera de la misma al tradicional rival.
La derrota hace que se mire la tabla y se descubre la latente posibilidad de disputar un clásico para definir la Liguilla y a eso se apunta. Se sabe que para ello es vital vencer el sábado a Danubio, pero se les hace difícil enfocarse en ese encuentro. Un nuevo partido con Peñarol obsesiona.
A esta altura parece precisamente que lo mejor que puede pasarle a Nacional es tener que definir el título ante los mirasoles, aunque cabe la posibilidad de que sea ante Defensor Sporting.
Tricolores, aurinegros y violetas empatan en el primer lugar, por lo que si los tres ganan o empatan (Peñarol juega ante Rampla Juniors y Defensor contra River Plate) habrá un triple empate. En ese caso los violetas, por ser los mejor ubicados en la Tabla Anual, se asegurarán un lugar en la definición y los grandes deberán disputar una semifinal, cuyo ganador clasificará a la fase final de la Libertadores, en virtud de que los de Punta Carretas, como campeones uruguayos, ya tienen su cupo asegurado como Uruguay 1. El perdedor, en tanto, quedará condenado a jugar la Pre Libertadores. Esta posibilidad no es la que más le agrada al grupo tricolor.
Si Nacional vence a Danubio y los aurinegros se imponen a Rampla Juniors, pero Defensor Sporting no supera a River Plate, entonces la Liguilla la definirá un clásico. Y este es el partido soñado para los dirigidos por Gerardo Pelusso, pues supone la posibilidad de dar la vuelta olímpica en la cara del eterno rival, además de dejarlo sin clasificación directa.
Los jugadores sienten que sólo de esta manera se redimirán ante su gente, porque para los hinchas de Nacional no es lo mismo ser campeones contra Peñarol que frente a Defensor Sporting.
A su vez, para el cuerpo técnico también sería un espaldarazo. Hoy es un secreto a voces que no reúne los votos en el seno de la comisión directiva para continuar, pero un final como el soñado por el plantel tricolor puede cambiar el destino.
Como ejemplo vale recordar lo ocurrido en la Liguilla del año pasado. Daniel Carreño estaba afuera de Nacional antes del torneo, pero ganó el clásico (1-0), fue campeón y se le renovó contrato.