"Se lo dedico a todos los padres que son hinchas de Peñarol"

| El festejo fue con los hinchas. En el rincón que une la Tribuna América con la Amsterdam. Allí, el "Lolo" fue uno más. Con la única diferencia que estaba en la cancha. Pero gritó y cantó con la hinchada, besó la camiseta y se la ofrendó a todos. Fue la gran figura del clásico. Desequilibró en ofensiva, mató con sus piques, sus diagonales y sus desbordes. El "Lolo" terminó robándose los aplausos. "Merecimos ganar con mayor tranquilidad, con más diferencia", tiró. Pero sabe que el primer objetivo se cumplió: "había que ganar sea como sea y se ganó", dijo feliz.

JOSÉ MASTANDREA

-Usted siempre dijo que se quería quedar a jugar el clásico por la Liguilla. Se le dio.

-Por suerte, por nada del mundo quería perderme este partido. Lo quería jugar de cualquier manera y se me dio.

-¿Qué siente en este momento triunfal?

-Una felicidad enorme... más allá de lo profesional, de lo que significaba este partido para nosotros está la pasión del hincha que no la perdí. Sigo gozando y sufriendo por Peñarol. Por eso quiero dedicarle esta victoria a mi padre y a todos los padres que son hinchas de Peñarol. Mi viejo es como yo: sufre y goza con estos partidos...

-¿Dónde estuvo el secreto para alcanzar este triunfo?

-En el trabajo colectivo, en lo que hizo el equipo. Primero había que estar bien parados atrás, mantener el cero en el arco nuestro y a partir de ahí, atacar. Creo que esa fue la clave.

-¿Y cómo se explica esa mejoría futbolística en tan pocos días?

-(Suspira) No sé... eso lo hablábamos en el vestuario recién. Debe ser ese plus que siempre hay que dar en los clásicos, el ser hinchas... no sé... sabíamos que teníamos que ganar sea como sea, aunque ya se habían dado otros resultados que nos mantenían en carrera. Eso nos motivó más todavía.

-Cuando no podían cerrar el partido, ¿pensó que se les complicaba?

-No, pero por adentro pensaba que teníamos todo como para liquidarlo y no podíamos hacerlo. Yo que sé... ellos tienen muy buenos jugadores, uno miraba y estaba el "Chengue", estaba Vera, una pelota, una distracción y por ahí el partido se nos podía poner cuesta arriba. Esa era la única preocupación: cerrar el partido. Estábamos errando muchos goles. Tuvimos diez, quince minutos como para ampliar la ventaja que habíamos logrado. Pero bueno, fue un clásico diferente, por momentos se hizo duro, muy trabado. Por eso digo: un gol no era mucha ventaja.

-El arrancar ganando siempre da cierta tranquilidad.

-Sin dudas. Nos permitió manejar el partido desde el inicio. Ya nos había pasado en el clásico anterior. Siempre es bueno, da tranquilidad arrancar así el encuentro.

-Hace dos partidos estaban afuera de todo. ¿Y ahora?

-No hemos logrado nada. Dimos un paso importantísimo en la tabla. Sumamos tres puntos vitales y los demás perdieron. Eso fue fundamental. Pero no hay nada dicho todavía. Esta Liguilla va a ser muy pareja hasta el final. Ya se ve. Y no sé si se define en la última fecha.

-¿Fue su mejor partido desde que está en Peñarol?

-No sé... lo único que puedo decir es que me sentí muy bien. En el primer tiempo como que no tuve muchos espacios pero después se me dio el partido. Eso sí: en todo momento me sentí muy bien, muy metido en el partido, con muchas ganas, jugué muy motivado.

-Regresa a Europa con dos clásicos ganados...

-(Se ríe). Sí... gracias a Dios, ganamos bien el del Clausura y ahora éste. Son los partidos más importantes, son los que siempre hay que ganar y eso es una tranquilidad para todos nosotros. Además, por lo que dije antes: los clásicos los vivimos como hinchas y como futbolistas. Eso es lo más lindo que hay. Es un disfrute por partida doble.

-Volvió a irse ovacionado, con la hinchada coreando su nombre. ¿Cuánto vale eso?

-Pahhh... eso es todo... pero la alegría más grande me la dieron cuando pensé que me iba de Peñarol contra Danubio. Ese día me hicieron llorar. Pensé que era el adiós. La verdad, cuando me enteré que podía seguir jugando no lo podía creer... fue la alegría más grande de mi vida.

-Algunos compañeros suyos dijeron que no eran espantosos ni ahora son fenómenos...

-Tal cual... somos jugadores y podemos tener un bajón como puede tener cualquiera. Somos de carne y hueso...

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