Se reeditó agria polémica política por Venezuela

El Senado aprobó acuerdo energético con Hugo Chávez

El tratamiento de un acuerdo estratégico sobre la provisión segura de energía con Venezuela -aprobado ayer por el Frente Amplio en el Senado-, derivó rápidamente en una discusión política de alta intensidad en la que campearon reproches ideológicos, advertencias de eventuales actos futuros de corrupción, alusiones personales y hasta un pedido de suspensión transitoria de la sesión para calmar los ánimos.

Venezuela y, en particular, su presidente Hugo Chávez son blancos predilectos de la oposición cuando de cuestionar al gobierno se trata. La afinidad "entre los gobiernos" y no "entre los Estados", como le gusta plantear a los nacionalistas fue -como otras veces- el disparador que encendió la discusión por el alcance del Tratado de Seguridad Energética suscrito entre Uruguay y Venezuela el 6 de agosto de 2007.

Tras un informe inicial favorable del senador oficialista Alberto Couriel, su colega nacionalista Sergio Abreu advirtió sobre la "concentración del riesgo" en que se embarca Uruguay con este acuerdo con Venezuela ante la "volatilidad" con que se maneja el presidente Chávez, y la "fragilidad" de Uruguay en materia energética.

El convenio comprende la participación de Ancap en la explotación de petróleo en la faja del Orinoco en Venezuela, la planta de regasificación de Uruguay y obras en la refinería de La Teja.

La "volatilidad" aludida por el senador Abreu se refirió a las obras que Chávez "dejó por el camino", como el gasoducto del sur.

Lo dicho por Abreu, más intervenciones de los senadores de la oposición Luis Alberto Heber y Eber Da Rosa del Partido Nacional y Carlos Ramela (suplente de Isaac Alfie) del Partido Colorado, conformaron un duro altercado en el que participaron los senadores del oficialismo José Mujica, Alberto Couriel y Reinaldo Gargano.

Incluso, en la refriega verbal se involucró al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a quien la izquierda rindió homenaje durante su reciente visita a Montevideo.

Recordando hechos de su pasado, Abreu sugirió que "si se olvidaran las acusaciones de acoso, ya prescritas, se lo podría nombrar director del Instituto del Menor" de su país.

En el curso de la discusión, Gargano dijo que quienes el día anterior no habían aplaudido durante el homenaje al ex presidente chileno Salvador Allende, derrocado en 1973, "estaban contentos con su derrocamiento y muerte".

Ramela, ex secretario de la Presidencia del gobierno de Jorge Batlle (2000-2005), afirmó que lo dicho por el ex canciller era "un agravio a la democracia", y pidió suspender la sesión del Senado y aprobar una condena contra esas expresiones. Ramela atacó a Gargano diciendo que "por suerte" volvió al Senado y dejó de "hacerle mal al país" desde la Cancillería.

Heber dijo que el problema no es la asociación de Ancap, sino "con quién" se hace.

Mujica apuntó que esta región "es el lugar donde nos tocó estar. Hay que empezar por los vecinos, todos queremos vendernos uno al otro y ganarnos uno al otro", dijo para justificar el acuerdo con Venezuela. "El gobierno de Chávez va a terminar y la integración energética debe hacerse", reflexionó.

Daniel Martínez, el ministro de Industria, también fue aludido. Se recordó cuando dijo públicamente que la asociación para reformar la refinería de La Teja había fracasado porque la oposición insistió en que se llamara a licitación. "Los libros escritos sobre los negocios de Ancap, quedarían chicos al lado de los que se escribirían si se hubiera acordado en forma directa con Venezuela", apuntó Abreu. Y fue más allá, recordando episodios de corrupción en Venezuela que fueron muy polémicos y que llegaron hasta Argentina, cuando mencionó que "las valijas que viajan en forma anónima habrían proliferado en el Mercosur", en alusión al caso del empresario venezolano Guido Antonini Wilson, detenido en Buenos Aires hace un año cuando intentó ingresar a Argentina con US$ 800.000 en efectivo en una valija.

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