DIEGO PÉREZ
Es una semana diferente. Lo afirman los jugadores. Se siente. Nacional arrancó su preparación para un nuevo clásico.
Incluso, esta semana es diferente a la previa al último clásico que se jugó. Antes de aquel 2-4 por el Clausura y que todavía duele, los tricolores habían perdido con Tacuarembó en el Parque Central y con Sao Paulo en el Morumbí, diciendo adiós a la Copa Libertadores en octavos de final. Las caras largas de aquellos a mediados de mayo, quedaron en el olvido.
La sesión arrancó a las 10.15, luego de una corta charla de Gerardo Pelusso. En la entrada en calor abundaron las bromas y las risas. Y hasta hubo un jugador que, azotado por el frío matinal, se animó a pedir un deseo: "no sacaré el `5 de Oro` para quedarme en mi casa".
El buen ambiente refleja el momento de Nacional. Más allá de rendimientos, a los tricolores se les están dando los resultados y están a un paso de clasificar a la Copa Libertadores. Y pueden darlo justo ante Peñarol, con el agregado de poder alejar de la misma competencia al tradicional rival.
PRECAUCIÓN. Los jugadores que estuvieron en cancha más de 45 minutos en la goleada ante Rampla sólo hicieron trabajos regenerativos, salvo tres excepciones. La primera fue Alexis Viera, quien tuvo una clásica sesión de entrenamiento junto a los otros tres arqueros del plantel bajo las órdenes de Darwin Dalmás.
La segunda fue la de Mauricio Victorino. El zaguero sufrió una torcedura durante el último partido y en los minutos finales del mismo pidió el cambio, más que nada por precaución. Por el mismo motivo fue que ayer trabajó sólo en el gimnasio.
Y la tercera excepción fue la de Martín Ligüera. El volante, que ha sido una de las figuras de Nacional en la Liguilla, no trabajó a la par de sus compañeros. El floridense se encontraba resfriado y fue el primero en irse de Los Céspedes, en medio del entrenamiento y con la firme intención de guardar reposo por unas horas para estar a la orden, normalmente, en el entrenamiento de la jornada de hoy.
RETORNOS. Por su parte, en el movimiento de ayer reaparecieron Diego Arismendi y Gerardo Acosta.
En el caso de este último, se recuperó de un esguince de tobillo y podrá estar a la orden de Pelusso. Entrenó a la par de sus compañeros y al finalizar se quedó realizando trabajos específicos de evaluación a un lado de la cancha, sin mostrar inconvenientes.
En el caso de Arismendi, faltó al último partido por padecer un fuerte estado gripal, pero está plenamente recuperado y probablemente tenga un lugar en el equipo titular el domingo. Quien lo suplantó ante Rampla fue Roberto Brum, que volvería, entonces, al banco de suplentes.
Arismendi ha sido uno de los jugadores de mejor rendimiento en los últimos meses. Incluso, fue la figura de Nacional en el clásico del Clausura, donde fue de los pocos que se salvó en la deslucida muestra futbolística brindada por los tricolores aquella tarde.
Al parecer el de Arismendi por Brum sería el único cambio propuesto por Pelusso, quien tras el partido ante Rampla elogió, por ejemplo, el trabajo de los laterales Adrián Romero por derecha y Gastón Filgueira por izquierda.
Por lo tanto, el equipo para enfrentar a Peñarol sería con Alexis Viera en el arco, una línea de cuatro defensores con Romero, Victorino, Deivis Barone y Filgueira; Oscar Javier Morales en el centro de la cancha con Mathías Cardacio a su derecha y Arismendi a su izquierda; Ligüera como enganche; Richard Morales y Diego Vera.
Los tricolores vuelven a entrenar esta mañana a las 10, con trabajos de fuerza y fútbol en espacios reducidos y con la mente puesta en Peñarol. El tema, para los tricolores, pasa por cambiar la imagen dejada en los últimos clásicos oficiales, sobre todo en el Clausura.
El rival será prácticamente el mismo, pero el momento es otro y, al menos en la tabla de posiciones, la ventaja es de Nacional.
La cifra
2 Clásicos oficiales hace que Nacional no gana. El último fue por la Liguilla 2007.