Una buena

SEBASTIÁN DA SILVA

Cambiar al oscuro Gargano por el eficiente Dr. Fernández esta generando efecto en la cancillería.

La reciente sesión de los órganos del MERCOSUR junto con la cumbre de Presidentes permitió que el gobierno se anotara un porotito en lo que a seriedad y sentido común se refiere, cuando como corresponde se negó a que se aprobara una resolución que avalara la aplicación de retenciones a la exportación en los países miembros del bloque.

La manifiesta intención del gobierno kirchnerista de justificar las medidas que llevaron al absurdo conflicto que mantienen con el sector agropecuario, permitió una vez más poder distinguir a nuestra clase dirigente de la vecina orilla.

Hoy como ayer, los uruguayos separamos las aguas de la forma y proceder con que entendemos la aplicación de reglas de juego claras para el fomento de la inversión, y dado que este gobierno puede estar tentado con algún folletito pasado de moda, nos parece bueno resaltar cuando su accionar es acorde a una tradicional aunque tácita política de estado en el cuidado de la producción.

Uruguay sólo por tamaño no es Argentina ni Brasil en su potencial productivo, pero sus posibilidades de aprovechar este momento mundial en donde lo generado en nuestras tierras con el trabajo de nuestra gente, es codiciado en todo el planeta, son las mismas y a eso debemos abocarnos.

Fijémonos qué hace Brasil en estas horas: Lula acaba de anunciar que libera la grosera cifra de 49 mil millones de dólares para financiar la producción agrícola y hacer frente a la suba de los alimentos.

Bajo la premisa de no bajar el consumo, sino estimular la producción para aprovechar el aumento de los valores de los granos, los brasileños le gritan a los cuatro vientos que "el mundo quiera comer, en Brasil habrá alimentos para vender". Así de simple.

Nosotros en el paisito, si bien nos diferenciamos de las políticas de nuestros vecinos del plata, (ningún lugar o nación en la tierra se les parece) todavía no terminamos de percibir las enormes y mayúsculas ventajas del momento.

Las autoridades del Ministerio de Ganadería son los integrantes del gabinete que más complejos ideológicos tienen. Los estimula fomentar la sembradora tirada a bueyes como propuso Mujica, siguen desconfiando de las ventajas de los materiales transgénicos, gastan en burocracia para fomentar planes ganaderos, pergeñan obstáculos inútiles para la inversión como la prohibición de compra de campos en la frontera. Y salvo las autoridades sanitarias que están dirigidas por una eminencia, al resto pareciera que se les viene el mundo encima frente a esta revolución, silenciosa, privada y que le cambió el rumbo al Uruguay en su conjunto.

Pocos temas se pueden planificar a escasos meses de las elecciones, pero el tema hacer estructural esta magnifica coyuntura debe de ser uno de los temas de debate cuando aparezcan los planes de gobierno.

Como bajar el costo de los insumos, como hacer convivir la ganadería con la forestación y la agricultura, como generar más polos lecheros, como mejorar las tasas de procreo, como mejorar con riego los rendimientos agrícolas, financiar más represas para el arroz, y financiar a pequeños industriales para que comiencen de una buena vez a producir un parque de maquinaria, es parte de este desafió.

Aprovechémoslo.

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