JOSÉ MASTANDREA
Después del empate del miércoles, cuando se terminó por coronar campeón uruguayo Defensor Sporting, Juan Ramón Carrasco, el "Bebe" Castelnoble, y hasta el propio Martín Lasarte, deben haber cruzado los dedos para que les tocara Peñarol en el debut.
Y era lógico. Se suponía que el equipo que perdiera la final iba a llegar malherido al debut. Un golpe como el del miércoles, no era fácil de asimilar.
El sorteo marcó a Danubio y el equipo de La Curva arrancó como para liquidar el pleito en los primeros minutos de juego. Presionó, marcó, se plantó en el campo rival y tuvo a los aurinegros en su cancha durante el primer cuarto de hora. Ahí tuvo sus chances. Las generó con la velocidad de Mena y la capacidad del juvenil Rodrigo Pastorini, un clon del inolvidable "Nacho" González, al menos en su toque sutil de pelota y visión de cancha.
Danubio inclinó la cancha contra el arco de Biglianti pero falló a la hora de definir. Ese fue su pecado. Le dio vida a un Peñarol que llegaba agonizando.
Los aurinegros salieron airosos de ese primer sofocón y se hicieron fuertes. Empezaron a encontrarse en la cancha. Sin el "Pollo" Olivera, apareció en acción el "Tony" Pacheco y aún sin llegar a su nivel, fue fundamental para recuperar la pelota, para tenerla, para darle descanso a Mario Álvarez en su trajinar del mediocampo y para liberar de las corridas de Daley Mena al "Vasquito" Aguirregaray o el "Maxi" Arias.
Esa última media hora se hizo más pareja pero sin fútbol bien jugado. Con más errores que aciertos, con más martillazos en la herradura que en el clavo.
Apenas un par de situaciones para cada lado y poca cosa más. Lo tuvo el pibe Pastorini tras un centro de Mena, pero su cabezazo se fue alto y en la recarga lo tuvo Bueno, cuando Aguirregaray le bajó una pelota en el área. Su disparo se fue lejos, afuera.
El complemento fue diferente. Hubo más ritmo y Peñarol tuvo chispazos de aquel Peñarol que ganaba con luz en el Clausura.
Bastó un encuentro entre Bueno y Pacheco para que el "Tony", con toque corto y sobre la salida de Conde, marcara el 1 a 0. Iban seis minutos del segundo tiempo.
Peñarol, inteligentemente, le cedió la cancha a Danubio. Pero el equipo de La Curva no tuvo armas para complicarlo. No pesó arriba y no generó fútbol. Chocó una y otra vez contra la defensa aurinegra y salvo un error de Biglianti (dio rebote en un tiro débil) no tuvo situaciones claras de gol.
El equipo de Mario Saralegui se afirmó y manejó el partido a su antojo. Soltó al "Lolo" a Bueno, al propio Pacheco en ofensiva y siempre hubo sensación de peligro. Sin embargo, el gol llegó tras un tiro libre de Estoyanoff. En el rebote, el "Lolo" volvió a pegarle a la pelota y cayó en los pies de Nasa. El brasileño no falló y selló el encuentro a once del final.
Peñarol, aún herido, da pelea.
La cifra
15 Años pasaron para que Peñarol volviera a vencer a Danubio en un partido correspondiente a la Liguilla.