100 días tarde se pasó al Congreso

Julia Rodríguez Larreta

Pocas veces se ha visto un manoseo semejante al que ha sido sometido el sector agropecuario por el gobierno de Cristina Kirchner y su marido, el cual ya ni siquiera tiene el pudor de disimular su injerencia. Cita a los legisladores, a los gobernadores, para instruirlos u ordenarles cómo actuar, sin el menor tapujo en su calidad de ¿Presidente del PJ?

El envío al Parlamento de la resolución 125, sobre las retenciones móviles que rechaza el campo, una decisión con un atraso de más o menos 100 días, se da en un tinglado increíble. En una comisión parlamentaria donde difícilmente se pueda trabajar seriamente, ya que allí se amontonan hasta 400 personas y se trae como en un "revuelto Gramajo", todo un espectro de cuestiones a discutir. Que la ley de lechería, que la de ganadería, etc., etc.

Por si esto fuera poco, un carnaval vergonzoso en la Plaza de Mayo, con desfile de pingüinos inflables y demás, donde rápidamente se levantaron siete carpas, haciendo gala de un poder organizativo envidiable. Una mezcla de cambalache, como si no fuera grave lo que sucede y la latente violencia que ha producido ciertos incidentes. Algo imposible de montar, sin un buen respaldo económico por detrás, que no se sabe de dónde viene, (carpas con grupo electrógeno, aparatos de audio y video con pantallas gigantes), en cuanto se enteraron que De Angelis, pensaba instalarse delante del Congreso.

Un acabado profesional, capacitado en la resistencia piquetera gracias a la "beca", tranquilamente otorgada por el gobierno, que le permitió capacitarse en la materia, con su entrenamiento en los cortes en Gualeguaychú, al tiempo que el gobierno argentino dejaba hacer, mientras se interrumpía el tránsito con Uruguay. Hecho que continúa, aunque en estado más anémico, al menos en esta época del año.

Lo de De Angelis recuerda un excelente film francés de Claude Lelouche, llamado "Les Bons et Les Méchants", (Los Buenos y los Malos), que retrataba con fina ironía, cómo unos personas que eran delincuentes, de pronto se transformaban en héroes al colaborar junto a la resistencia, en tiempos de la ocupación nazi, poniendo a su servicio su experiencia en actividades clandestinas. Y como volvieron a ser lo que siempre habían sido, al retornar el país a la normalidad. Salvando las distancias, es aquello de "el hombre y las circunstancias" como bien dijera el filósofo español.

Porque nadie puede negar, que el chacarero De Angelis, es hoy el mejor portavoz -con su aire campechano y arrebatado-, del sector que se siente perseguido por el gobierno, sin parecerse a un representante de la denostada "oligarquía vacuna", a la cual se refirió en más de una de sus diatribas, la Presidenta.

Frente a los disturbios que naturalmente producirían en la ciudad las carpas y las muchedumbres, con el peligro de los bidones de combustibles y que los manifestantes, (uno de los grupos liderado por el hijo de la Presidenta) no habían pedido el permiso correspondiente, el Jefe de la Ciudad, Mauricio Macri , pidió a la comisaría que fueran desalojadas. Pero en una flagrante demostración de por donde venía la cosa y por si a alguien le cabía duda de que las huestes que allí se afincaron, eran promovidas por el oficialismo, el pedido de Macri fue denegado.

Desde el gobierno central se le negó a Macri, a pesar de su insistencia inclusive antes de ganar las elecciones y apenas asumir, la posibilidad de contar con policía para hacerse cargo de la seguridad de la ciudad (al final se lo otorgaron pero sin los recursos para financiarla), por lo que tuvo que resignarse a ver cómo la Policía Federal, que depende del Ministro Aníbal Fernández, no hacía nada, para restablecer el orden.

Coincidentemente, se supo de la existencia de una resolución de este mismo ministro que obligaba a las fuerzas de seguridad a informarlo antes de cumplir cualquier orden judicial. Pero la Suprema Corte logró finalmente, que el Titular de Justicia y Seguridad diera marcha atrás con esta medida que significaba una extrema injerencia del Poder Ejecutivo en la Justicia. Se debía avisar ante cualquier acción, como allanamiento, secuestro de documentos o traslado de un detenido. Para muchos, una manera de dificultar investigaciones, por ejemplo, al sector político.

Contra lo que esperaba el gobierno, hay signos de disidencia dentro de la bancada justicialista y el frente K, a votar a tapa cerrada la resolución cuyo tratamiento está siendo deliberadamente demorado, a pesar del reclamo de los rurales para que se aborde de inmediato. Piden también que por ley sea derogada y cambiarla por un impuesto a las ganancias. Diputados hablan de volver al 35%, otros se inclinan por el 40%; niveles todos que siguen muy altos. Pero cada punto en discusión, equivale a $ 2.000 millones para el Estado.

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