"Soy el padre de Christian Fernández. Antes que nada quisiera que sepan que toda mi familia y yo mismo estamos acongojados por lo sucedido a la familia del armero.
Quiero aclarar entre muchas cosas que mi hijo jamás se ha drogado ni ha bebido alcohol. A mi hijo nunca se le ha llamado con el sobrenombre de `Rambo`, no tiene sobrenombre.
Mi hijo no conoció a Natalia (Martínez Bengoa), simplemente porque no tuvo tiempo para hacerlo, hacía poco que habíamos venido de España y ya se quería volver porque no se encontraba a gusto y pensaba que aquí no tendría futuro. Mucho antes de que mataran a Natalia, él ya estaba vendiendo todo lo de su casa incluido su coche, esa noche del sábado estaba mi cuñada aquí en casa y se fueron, la esposa, mi cuñada y él a pasar el tiempo a un parque de diversiones, vinieron a eso de las 12 de la noche y mi cuñada se quedó unas dos horas más hablando con ellos en su casa. Yo me incorporé a la charla y al rato mi cuñada se fue a dormir, me quedé con ellos hasta más o menos las tres y media de la mañana tratando de hacerles ver que la economía española se estaba viniendo abajo y que no iban a "arreglar" si se iban y que aquí nos íbamos a arreglar bien. No hubo manera, se fueron como a los veinte días del suceso.
Volvieron porque allá en España no se puede hacer nada de verdad, trabajaron en diferentes lugares y no sacaban ni para vivir. Aquí se puso a vender cosas caras, como computadoras, teléfonos móviles caros, y toda clase de alta tecnología. No tenía ninguna deuda, no tenía que pagar ni luz, ni agua, ni alquiler ya que la casa es mía, no me `cuadra` que una persona sin casi problemas se levante un día y vaya a matar porque se le ocurrió la idea. Él no fue nunca "boina negra", él lo máximo que hizo es ser soldado raso y con mínima instrucción, le dieron de baja por problemas psicológicos.
En este caso del armero hay muchos cabos sueltos. No lo linchen, la justicia es la que tiene la última palabra siempre, llegado a este punto debo denunciar públicamente las golpizas que le han dado a mi hijo durante tres días, durmiendo a la intemperie boca abajo con esposas, cuando lo ingresaron a `Las Rosas` le dieron otra golpiza y si no es por el abogado que llamó al director de la cárcel, lo matan allí mismo tomando la `justicia` por sus manos todos los funcionarios que allí estaban. Mi hijo se salvó porque es muy fuerte, otro ya estaría muerto.
Mi hijo tenía negocios con el armero, le conseguía clientes y lo acompañaba a las reuniones con ellos, ustedes publican sólo lo que dice un `malandra` de muy poca monta. Por todo esto quisiera que antes de seguir echando tierra al pozo donde está mi hijo, piensen que no lo vamos a dejar solo y vamos a dar con lo que realmente sucedió allí". Héctor Fernández Esnal