ENTRE RÍOS | DANIEL ROJAS
Gente que va y viene con ánimo exasperado. Gritan de todo. Hay furia hacia el gobierno nacional. Camiones, tractores y arados. Todo sirve para cortar la ruta. La cola de vehículos es interminable a tal punto que se pierde en el horizonte.
Argentina vive horas difíciles, de profundo descontento y descontrol. Es la sensación que se percibe de inmediato cuando se llega a Gualeguaychú, donde se ha gestado el bastión de la lucha agropecuaria.
En el kilómetro 53 de la ruta 14 el ambiente se vio convulsionado, tras la detención de Alfredo De Angeli y otros 11 productores agropecuarios, que fueron conducidos al juzgado de Concepción del Uruguay por la Gendarmería.
Automáticamente hubo un "tractorazo" y todos (productores y camioneros) fueron sobre la ruta del Mercosur. En todo el país se suceden las asambleas como efecto dominó.
"De acá no nos vamos más, ya no solo el campo participa del reclamo. Esto ahora es una causa de todo el pueblo argentino que no soporta más el gobierno de los pingüinos", dice por su parte Miguel Ángel, indignado por la intervención de la Gendarmería.
Esta acción policial provocó un rechazo generalizado, inclusive en autoridades provinciales.
Acompañando a la gente y al mismo tiempo pidiendo tranquilidad se encontraba en la ruta 14 monseñor Javier Lozano, obispo de la Diócesis de Gualeguaychú.
Algunos tachos con leños encendidos, daban un poco de calor para atenuar el intenso frío que se sentía en el lugar.
Óscar, uno de los gualeguaychuenses que llegó para apoyar la medida, se lamentó porque "nos estamos peleando entre nosotros y porque además esta situación es sentida por el bolsillo de la gente más humilde", dijo a El País.
Su esposa Gabriela explicó que la crisis entre el campo y el gobierno se ve reflejada en las góndolas. "No hay carne, no hay verduras, ni harina, porque nos dicen que nadie quiere arriesgar a movilizarse entre tanta incertidumbre de volver con camiones cargados y que te corten la ruta", señaló.