JOSÉ MASTANDREA
El rumor corrió como reguero de pólvora apenas ingresó el plantel de Peñarol al vestuario de la Platea América que está pegado a la Amsterdam. Eran casi las dos de la tarde y una voz aurinegra hizo el anuncio: "juega Biglianti, no juega Salgueiro".
A partir de ahí, el tema quedó flotando en el pasillo. Los vestuaristas, empezaron a manejar esa posibilidad ante la mirada de varios allegados que no entendían nada.
Cuando los jugadores salieron a iniciar el calentamiento previo al partido, el profesor Gabriel Souza echó por tierra cualquier elucubración respecto al equipo: "es el mismo que manejamos durante la semana. No va a haber ninguna sorpresa", señaló.
El único que corría y se exigía en ese momento era Darío Rodríguez. Un puntazo en la zona de abductores lo mantenía en duda. Se probó a fondo y asintió con la cabeza. Iba a jugar.
El plantel hizo los ejercicios de calentamiento con todo. Concentrado, metido de lleno en el desafío que se asomaba.
Gonzalo Salgueiro y Nicolás Biglianti trabajaron por separado, como siempre sucede con los arqueros. Pelotas arriba, al medio y abajo.
Mientras eso acontecía, la pizarra de madera donde se pega la alineación oficial seguía vacío. Peñarol no tenía el equipo confirmado. Recién veinte minutos antes del partido aparecieron las hojas membretadas para los medios y allí estaba la confirmación: Nicolás Biglianti estaba en el once titular con el número 1 en su buzo.
Salgueiro, después de doce partidos en el arco aurinegro, iba al banco de suplentes.
"Lo resolví el sábado de noche. Y nadie lo supo. Ni los jugadores. Recién lo anuncié hoy antes de salir a la cancha", confesaría Mario Saralegui tras el triunfo.
La noticia cayó como un balde de agua fría al juvenil de 21 años. El golpe fue tan duro como inesperado. Cuando el plantel salió a la cancha, se demoró en el vestuario.
Allí dio rienda suelta a la bronca, se descargó, se desahogó. Pegó piñazos y terminó golpeándose la cabeza un par de veces contra la pared del camarín. Salió corriendo hacia el banco de suplentes con lo ojos rojos, llorosos, pero con la cabeza erguida.
"Tuve la intuición que era el momento. Son de esas decisiones difíciles de tomar pero las tuve que tomar. Por algo estamos acá. Biglianti tenía mucho conocimiento sobre Rampla, las jugadas de pelota quieta, cómo trabajaba. Además, es un golero de años, maduro, con experiencia, ideal para este tipo de partidos. Me pareció que era lo mejor para el equipo, para el grupo", señaló el entrenador aurinegro.
Saralegui reconoció las buenas condiciones de Salgueiro y elogió el trabajo que ayer hizo Biglianti. "Se mostró seguro, anduvo muy bien".
El rumor terminó en sorpresa. Y la intuición de Saralegui terminó por cambiar la cara del arco de Peñarol. Nicolás Biglianti volvió a atajar después de haber jugado las dos primeras fechas del Torneo Clausura. El botija Salgueiro lloró, se desahogó pero sabe que con 21 años tiene arco para rato.
Lesión: Difícil que Darío pueda jugar
Darío Rodríguez podría transformarse en la tercera baja de Peñarol de cara a la final del Torneo Clausura del próximo fin de semana. Salió por un dolor en la zona de abductores y es muy difícil que llegue para actuar frente a River Plate. "Vamos a ver cómo está el martes y después de que lo vea el médico, resolveremos", dijo Saralegui. Si no juega, lo suplirá el argentino Matías Manrique.
Elecciones: El avión y Rodríguez Puppo
"Fue en apoyo al plantel y no una estrategia política", dijo el ex delegado de Peñarol ante la AUF, Dr. Juan Ramón Rodríguez Puppo sobre el avión que rodeó el estadio Centenario portando la pancarta de "A ganar a lo Peñarol", lema que tendrá la lista de Rodríguez Puppo en las próximas elecciones del mes de octubre de los aurinegros. "No es momento para hacer política pero sí para respaldar", indicó.
Final: Peñarol no quiere el sábado
Dirigentes aurinegros consultaron a Mario Saralegui sobre la posibilidad de adelantar la final del torneo para el sábado 7 de junio y no para el domingo 8.
El entrenador de Peñarol dijo que su posición era la de jugar el domingo. Adujo que la planificación de la semana estaba hecha con antelación porque ya se conocía la fecha del domingo 8 de junio para la final. Quiere tener una semana larga.