La liberación en Italia del ex represor Jorge Tróccoli por la demora en el trámite de extradición, llevó a que el embajador ante ese país, Carlos Abin, presentara renuncia a su cargo. Empero, la dimisión no fue aceptada por el momento, tras la decisión del canciller Gonzalo Fernández de iniciar una investigación administrativa sobre la actuación del diplomático en el caso.
Luego de ser interrogado él y otro personal de la embajada uruguaya en Italia, Abin volverá a la sede diplomática e intentará reactivar la causa contra Tróccoli.
Si la investigación dispuesta por Fernández comprueba que existió responsabilidad en la demora por parte del diplomático, se aceptará la renuncia, indicaron fuentes oficiales.
Ante el desconcierto, malestar y reclamos de renuncia de Abin por parte de organizaciones de derechos humanos, el gobierno uruguayo piensa trabajar en varios planos para tratar de enmendar la situación; por un lado "apelará el fallo" de la Justicia italiana, la cual le otorgó la libertad ante la demora de la documentación proveniente de Uruguay para su extradición. Un abogado italiano contratado por la propia Cancillería llevará las acciones adelante. Al mismo tiempo, se aportará nueva información sobre denuncias que involucran al oficial de la Marina retirado a los efectos de ampliar el campo de la indagatoria. Otra de las alternativas que maneja el canciller es promover una nueva causa con otras denuncias sobre ciudadanos uruguayos descendientes de italianos, para en caso de que no se abra la causa por la que fue liberado, se inicie una nueva instancia judicial, según dijeron a El País los informantes. En reuniones mantenidas con ex integrantes de los Grupos de Acción Unificadora (GAU), Fernández se comprometió a contratar abogados en otros países -como Argentina- para continuar las causas sobre desaparecidos.