Eran cerca de las 11 de la noche del domingo. En la esquina minuana de General Flores y Rocha, tres inspectores de la Intendencia de Lavalleja comenzaron a hacerle señas con sus linternas a un conductor que viajaba en una moto Kawasaki 90 de color rojo.
El piloto, que iba acompañado por un adolescente de 17 años, no se detuvo y le pasó por arriba al inspector Carlos Silveira, quien sufrió fractura expuesta de tibia y peroné de pierna izquierda, rotura de ligamentos en la pierna derecha y una fractura en la mano derecha, además de otras lesiones de entidad a nivel del tórax. Silveira, que fue arrojado a tres metros del lugar del choque, debió ser trasladado al Hospital del BSE en Montevideo donde iba a ser operado. Al conductor que frenó cinco metros después del impacto, se le practicó prueba de espirometría, dando resultado 1,51 gramos por litro. Además no llevaba licencia de conducir. Los inspectores desarrollaban tareas en una campaña de control de tránsito emprendida en el último mes, para frenar los abusos denunciados por los vecinos de la ciudad.
al revés. La Policía y la Justicia de Paysandú procuran esclarecer un confuso hecho. Un joven de 25 años asegura haber sido agredido por inspectores de tránsito, que le provocaron lesiones que exigieron su internación en el nosocomio local. Los funcionarios municipales niegan el hecho y en la tarde de ayer brindaban su versión a la Policía. Dos están involucrados, aseguraron familiares.
Las autoridades de la Dirección de Tránsito, en tanto, se mostraron cautas al advertir que aguardarán la resolución judicial y que actuarán en consecuencia.
El padre de Aníbal Ayres, contó lo que asegura que le sucedió a su hijo. En programas radiales, el hombre relató que aproximadamente a las 22.30 horas del domingo Aníbal salió de su casa en moto rumbo a un almacén cercano.
Al regresar por Bulevar Artigas y en el cruce con la calle Tacuarembó, un grupo de cinco inspectores de tránsito le hicieron señas de que detuviera la marcha, ya que circulaba sin casco. Cerca, se encontraba una unidad policial, que apoya los controles de tránsito.
El joven aminoró la marcha, pero al llegar al puesto de control volvió a acelerar "para huir y evitar una multa". En ese momento, según el padre, el joven sintió un fuerte golpe en la cara. A pesar de la intensidad del mismo y de que se sintió mal, continuó su camino y logró llegar a su casa, agregó. (Por F. Bonhomme, Minas y S. Kanovich, Paysandú)