Sorprende la celeridad y la movilización que generó la denuncia de Jorge Vázquez al taxista que lo insultó en la vía pública.
Muchos hechos preocupantes ocurren todos los días en la ciudad y, aunque se transforman en denuncias de los afectados, nadie mueve un músculo.
Desde luego el taxista no tiene ningún derecho a agredir verbalmente a nadie y está bien que se le ponga coto a sus excesos. Pero, molesta que no se proceda con igual prontitud ante innumerables denuncias realizadas por la población. El hecho ocurrió el sábado, y el domingo el desbocado conductor fue conducido a declarar al juzgado.
Imaginemos por un instante lo que ocurriría si este procedimiento se realizara regularmente ante insultos en la vía pública o en espectáculos al aire libre.