EDWARD PIÑÓN
Fue penal. Bella Vista perdió el control por la sanción, seguramente por creer que "los penalcitos no se cobran", y ahí regaló el partido. Un encuentro que lo había tenido como gran animador en el primer tiempo y que lo venía luchando en la segunda mitad.
Pero sus jugadores se equivocaron feo en esos segundos. Tanto reclamo feroz, como queriendo comerse a Líber Prudente, terminó de la forma que tenía que terminar: con dos tarjetas rojas. Y Nacional, entonces, dio las gracias y festejó por cuarta vez consecutiva en el Torneo Clausura.
Lo que, en otras palabras, significa que se perfila como candidato de fierro para pelear el título.
Y el de ayer fue un triunfo muy importante, especialmente porque reportó un buen golpe psicológico para el enemigo de todas las horas (aprovechó su pérdida de puntos del sábado ante Wanderers) y porque el Nasazzi es un reducto complicado para los grandes.
Además, sin olvidar que en la tarde del domingo el campo de juego se había convertido en una especie de cámara de tortura para los tricolores, producto de la iniciativa de Carlos Manta de dejar el pasto alto. En una cancha blanda, por culpa de las lluvias y la humedad, y con los zapatos hundiéndose en el pasto, los tricolores perdieron velocidad y acusaron el desgaste que traen por la doble competencia.
Por si fuera poco, José Luis Tancredi manejó bien la pelota y habilitó con eficacia a Martín Icart, quien utilizó con habilidad la banda derecha del ataque papal.
Así generaron buenas oportunidades de gol, que por milímetros no se concretaron. Pero los muchachos de Pelusso reaccionaron bien en la segunda mitad y con la fuerza de sus físicos y el tremendo despliegue de Cardacio y Bertolo, lograron pasar de dominados a dominadores.
La cancha cambió de dueño y quedó flotando la sensación de que la Apertura del marcador podía llegar en cualquier momento, pese a los errores cometidos a la hora de ponerle el broche a la jugada.
Y ahí fue cuando apareció Bella Vista para facilitarle la tarea a Nacional. Penal, quizás de esos que hay tantos y que en la mayoría de las veces no cobran, pero penal al fin, y Bruno Fornaroli transformó en gol después de la "locura momentánea" que tuvieron los jugadores locales.
Con tantas rojas (la tercera fue a Báez), Nacional debió cerrar el partido mucho antes del pitazo final, pero Nanni lo impidió en alguna ocasión o el bolso falló en su postura. Igual ya estaba el festejo. Y el goce en la tribuna. A esta altura ya goza con sus virtudes y también con las fallas del rival.
La cifra
302 minutos sin goles en su arco lleva el bolso: 1-0 al papal, 3-0 al "Fla" y 4-0 a Defensor. Fénix le hizo el último.
La estrella
Bertolo
El argentino marcó la diferencia con su juego vertical hacia el arco rival.