El presidente Tabaré Vázquez recibió esta mañana en la residencia de Suárez a una delegación de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) por los convenios salariales.
La propuesta que el año pasado hizo el gobierno no contempló los reclamos de COFE: los trabajadores pedían que el convenio incluyera una cláusula "gatillo" de modo que si la inflación se disparara, los sueldos se ajusten en forma inmediata.
En cambio, el Ejecutivo ofreció una cláusula de "salvaguarda", que establece que si se supera el "techo" de la inflación prevista, gobierno y sindicatos se sentarían a negociar un nuevo ajuste. Pero ello no asegura el aumento, a juicio de COFE. "En ese caso, la inflación nos hace perder la recuperación otorgada", indicó el dirigente Joselo López.
Cofe ya tenía, antes de entrar en la reunión, un "plan B" definido por si la respuesta de Vázquez y del gobierno no convence. El plan de acción incluye asambleas regionales en el interior del país, para preparar un congreso que, en mayo, definirá medidas y una plataforma para presionar de cara a la Rendición de Cuentas. "Vamos a dar pelea, esta es la última Rendición de Cuentas con gasto", admitió López.
En tanto, los sindicatos de los entes están movilizados desde hace varias semanas: piden que el ingreso al Fondo Nacional de la Salud (Fonasa) desde marzo no implique perder las partidas que les pagaban por cuota mutual y que, además, el Estado absorba parte del aporte de 4,5% (para los funcionarios con hijos mayores a 18 años) o 6%. El sector definió un paro de 24 horas para el próximo martes, pero por lo bajo se realizan negociaciones. Desde el Ministerio de Trabajo se negocia con Economía la posibilidad de que los funcionarios no pierdan las partidas que hoy cobran por ese concepto, dijeron fuentes oficiales.
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