"Llegaron a tenerme contra las cuerdas..."

JORGE SAVIA

Richard Morales. Después de haber rechazado una muy tentadora oferta para ir a jugar en Colón de Santa Fe, el "Chengue" reveló en la calurosa tranquilidad de Los Céspedes sobre el mediodía de la pasada jornada algunos aspectos íntimos sobre el pase que no llegó a concretarse. El atacante contó que "la familia vivió muy de cerca" lo relativo a su eventual transferencia al fútbol argentino e, incluso, narró que "tuvimos una charla de muchas horas con mi esposa", porque el dinero que le ofrecieron resultaba "muy importante y no era para despreciarlo". Encima, por si fuera poco, en un marco bucólico y totalmente distendido, también habló de lo sucedido durante el transcurso de su licencia, en el boliche "Macarena", a donde fue a bailar una noche con su señora y coincidió con la presencia del delantero aurinegro José María Franco.

-Además de Colón Santa Fe, ¿hubo otros interesados en su pase?

-Sí. De Chacarita, aunque conmigo no hablaron. También de Olimpo de Bahía Blanca; pero, bueno… a mi edad, tener la posibilidad de que varios equipos del exterior me quieran, a uno lo hace sentir bien, lo halaga. Igual, el que me conoce un poco sabe cómo soy yo, cuál es mi forma de pensar y, que cuando asumo una responsabilidad, o un desafío, y cuando la gente confía en mí, creo que no es el momento de abandonar el barco.

-Entonces, ¿no dudó en ningún instante?

-Bueno, la familia esta vez lo vivió muy de cerca: que vengan de la Argentina, donde viven el fútbol con mucha intensidad, y con una propuesta como la que me trajeron, que me hayan ofrecido todo lo que me ofrecieron, con una gran comodidad para mi familia, creo que para uno es algo muy lindo y también muy importante. Por eso mismo, con todos los que se comunicaron conmigo por el tema del pase yo me preocupé de agradecerles muy especialmente, porque ser agradecido es algo muy importante en un ser humano, más allá de que aceptara o no el pase.

-¿Y con quiénes habló y resolvió el tema? ¿Con la gente del Grupo Casal, con su familia o solo, con usted mismo, acaso?

-Principalmente con la familia. Con la gente del Grupo no hablé nada. Lo hablé con Mary, mi señora, en casa. Tuvimos una charla intensa, de muchas horas, manejando muchas cosas porque, sinceramente, el dinero era muy pero muy importante, no era para despreciarlo.

-¿Qué fue lo que más pesó para que no aceptara?

-Siempre hay cosas que a uno lo hacen pensar más que la plata. A mí este ofrecimiento me tocó muchísimo, porque me daba una tranquilidad económica importante, pero… bueno, en este momento tengo otras prioridades.

-¿Y con los dirigentes de Nacional habló del tema o ni siquiera llegó a planteárselo?

-No, no, hablé con el presidente Alarcón, porque si se concretaba Nacional también agarraba un dinero importante.

-¿Y el presidente qué le dijo? Porque si el club se hacía de una buena plata...

-No, sinceramente, fui yo mismo el que no quise seguir con el tema hacia adelante, porque seguramente iban a terminar convenciéndome, ya que… la verdad, era muy buen dinero, por ahí me llegaron a tener contra las cuerdas de tanto decir que no, que no, que no…y a cualquiera le puede pasar, que se tienta, dice "lo siento mucho, me voy dolido", pero a mí con eso no me bastaba.Había otras cosas, había algo adentro de mí que me decía que no era el momento de irme. Tal vez la gente que por la calle me para y me dice "este año es el nuestro", "este año tenemos que andar bien", creo que eso fue lo que me frenó bastante. Y, como decía, también la familia, que me dijo: "Chengue, pensálo bien, mirá que nosotros podemos andar por la calle, sean de Nacional o de Peñarol no tenemos problemas con nadie…"

-Arrancando de cero, con una pretemporada como hace tiempo que no hacía, dejando atrás esto del pase; ¿cuál es la meta, el objetivo? ¿La Copa? ¿El Uruguayo?

-Todos, cualquiera que haya jugado al fútbol alguna vez, sabe que las cosas a la vez es algo muy difícil de sacar adelante. Es muy complicado. Para mí, la cuestión es ver cómo va la cosa. Yo estoy convencido que podemos hacer un buen papel en la Copa, y si podemos hacer un buen papel en la Copa yo me jugaría a prenderse en la Copa. Igual sabemos que el Uruguayo es una prioridad, es importante, pero si las cosas van bien y vamos avanzando en la Libertadores eso puede pasar a un segundo plano; aunque ojo, por ahí podemos ir con las dos cosas bien, porque tenemos un plantel grande, pero todos sabemos que es muy complicado.

-Esa forma de pensar, también, ¿no será porque la posibilidad de ganar el Uruguayo para Nacional está lejana? Por ejemplo, para poder salir campeones uruguayos, ¿ustedes a cuál ven como el principal adversario?

-Yo creo que los principales rivales nuestros somos nosotros.

-¿En qué sentido?

-Si nosotros hacemos las cosas bien, yo creo que no vamos a tener problemas. Ahora, si arrancamos dormidos, a los tumbos, que pum, que pam, no… pero si arrancamos con paso firme, con seriedad, metiendo a los rivales contra su arco como los grandes hacían antes, presionando, con mucha actitud, con muchas ganas, pienso que vamos a ser un equipo muy duro y difícil para cualquier cuadro y perfectamente podemos ganar el Uruguayo.

-Al final de cuentas, en las vacaciones, por más que eso entra dentro de su vida privada, ¿se jugó un clásico aparte?

-No, yo no tuve problemas con nadie.

-¿Ni con Franco?

-Ni con Franco ni con nadie. Cuando uno se manda una macana la asume. Yo cuando me la mandé dije: "sí, fui yo, y la banco, venga lo que venga, sé lo que hice". Pero no fue este el caso. Y, ojo: yo podría decir que estaba de vacaciones, pero tampoco me gustaría que pasara. Además, yo con Franco, por ejemplo, no tengo relación, ni mala ni buena: "hola, ¿cómo andás? ¿andás bien? ¿y tus cosas?" Y ya está. Después, más nada.

-Entonces, concretamente, ¿qué fue lo que pasó esa noche?

-Veníamos con mi señora del cumpleaños de la hija de Gustavo (Varela) y fuimos a bailar a "Macarena" un rato, bajamos la escalera y había un hincha de Peñarol que estaba ahí y gritó "¡vamo` Peñarol, vamo` Peñarol, eh!", después salió a gritar un tercero, pero no pasó más nada. No hubo roces, ni pelea, ni cambio de palabras. Nada. Ni con Franco ni nadie. En fin, hoy en día es todo muy difícil, pero yo estoy muy tranquilo, sé con los bueyes que aro. Adentro de la cancha, sí; adentro de la cancha no me importa nada. ¡Después de los partidos me como cada reto de mi familia cuando llego a casa! "¡No cambiás más!", me dicen. Pero es mi forma de ser: afuera no, pero adentro de la cancha me juego la comida de la familia…

-Como decía Carlos Monzón: "para mí, el que está enfrente es uno que me viene a robar el pan, no es mi rival: y le pego aunque sea con los codos hasta que se cae…"

-Eso para mí es tal cual; yo, una vez jugué un campeonato de barrio contra mi hermano, porque él jugaba de defensa y yo jugaba adelante, ¡y me terminé peleando con mi hermano! Pero… mal, ¿eh? Patadas, piñazos, ¡y hasta estuvimos como dos o tres semanas sin hablarnos! Yo soy así, pero en la cancha. No afuera. Adentro, sí: defiendo lo mío como venga, así sea mi hermano el que tenga adelante.

Relojeando a los rivales

Cuarteto: Con respecto a cuáles equipos ve como rivales de Nacional para ganar el Torneo Clausura y, por consecuencia, el Uruguayo, el "Chengue" dijo que "hay equipos que hace tiempo que juegan juntos, que están consolidados, como Danubio y Defensor; Peñarol yo creo también se va a armar bien, va a ser otro rival a pelear… yo creo que ahí va a estar la cosa".

Tapado: Sin embargo, después de realizar un pronóstico primario, Richard Morales salió con un sorpresivo agregado que abrió el abanico de los candidatos a imponerse en la segunda parte de la actual temporada, ya que el atacante reflexionó en voz alta: "Como, de repente, también puede haber un tapado… ¿quién dice que en el Clausura no haya otro tapado como fue Rampla, o que el mismo Rampla siga peleando hasta el final también por el Uruguayo?

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