ALEJANDRO RODRÍGUEZ
Los trabajadores de frigoríficos levantaron ayer el paro y hoy retoman sus actividades. De todos modos, hoy escaseará asado de vaca y carne de cordero en algunas carnicerías pero habrá en supermercados. El suministro se normalizará el jueves.
La advertencia se convirtió en realidad: las carnicerías barriales con poca capacidad de almacenamiento en sus congeladores enfrentarán un fin de año con problemas de abastecimiento. El 31 de diciembre, uno de los días de mayor venta de asado, cordero y achuras encuentra a los consumidores con algunos inconvenientes, según la Asociación de Carniceros y Unión de Vendedores de Carne.
En los supermercados no se registrará falta de stock porque sus refrigeradores les permiten almacenar grandes cantidades de estos productos.
Por más que la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Afines (Foica) haya depuesto ayer al mediodía la paralización de actividades y los empleados retomen hoy el proceso de producción y procesamiento de la carne, el suministro al público se normalizará completamente para el jueves de esta semana, según dijeron a El País el presidente de la Asociación de Carniceros, Germán Moller y el presidente de la Unión de Vendedores de Carne, Heber Falero.
Pese a que la faena estaba suspendida, los frigoríficos distribuyeron carne a algunas carnicerías para impedir el desabastecimiento. Algunos de esos cortes estaban destinados a negocios de exportación que no fueron concretados por el paro (ver recuadro).
Para Falero, se trata de carne de baja calidad, algo que no comparte Moller.
ACEPTAN ACUERDO. Finalmente, el Congreso Federal de la Foica resolvió aceptar el preacuerdo salarial firmado el jueves en presencia de delegados del gobierno, de las cámaras empresariales y del Pit-Cnt.
La decisión fue adoptada por mayoría. Algunos delegados gremiales de los 29 frigoríficos -que emplean a cerca de 18.000 personas de manera directa e indirecta- exigieron rechazar la propuesta y continuar con el paro, realizar piquetes para evitar la circulación de vehículos y, si era necesario, ocupar alguno de los establecimientos.
Los delegados sindicales de 24 frigoríficos se pronunciaron ayer por aceptar el preacuerdo suscrito el jueves pasado. Los delegados de cuatro plantas se abstuvieron y los representantes de un rechazaron la propuesta.
El gobierno había ofrecido extender por seis meses el actual convenio colectivo, que implicaba un aumento salarial de 7%. Los empleados rechazaban de plano ese punto, que sí había recibido el visto bueno de las cámaras empresariales del ramo.
Desde la Foica se reclamó negociar un aumento salarial de 20% por encima del laudo -$ 24,74 cobra por hora un peón-, que los empleados agremiados puedan gozar de media hora en su jornada laboral para realizar actividades sindicales y que el 28 de mayo sea día feriado pago para los trabajadores del ramo, entre otras reivindicaciones.
El pasado jueves, y luego de varios días de conflicto y piquetes dispuestos en ocho establecimientos frigoríficos, el gobierno logró que la Foica firmase un preacuerdo colectivo . Al día siguiente, algunos obreros manifestaron su descontento con lo pactado y surgió un malentendido entre lo que se había reclamado y lo que efectivamente se había obtenido como fruto de las negociaciones.
El preacuerdo salarial que había sido aceptado el jueves a la noche y luego rechazado el viernes por la mañana implica, fundamentalmente, un aumento en la partida ficta de productividad que se paga en los frigoríficos que no abonan incentivo variable según lo producido, pero sólo a los peones de menor remuneración. Esa partida sube ahora del 7% al 20% del sueldo. Además, se eleva de $ 870 a $ 940 la prima "por carne" que se abona en todas las empresas.
El aumento del valor/hora en la industria frigorífica se mantiene en 7%, tal cual había sido acordado hace una semana entre las cámaras y el Ministerio de Trabajo. En la Foica, muchos dirigentes pensaban que el acuerdo consistía en un aumento general de 20% para todos los obreros del sector, lo que constituyó un malentendido que prolongó tres días el conflicto.
El presidente de la Foica, Ariel Yakes, dijo a El País que con el sindicato logró "torcerle el brazo" al gobierno y a las patronales para que revisaran el proceso de negociación. El gremio resolvió, además, un paro de 24 horas para el 28 de mayo. En su mayoría, los obreros están satisfechos con lo logrado.
El origen: consejos de salarios
El conflicto en el sector cárnico explotó cuando los trabajadores dispusieron un paro de 24 horas para el viernes 21 de diciembre. Como la mayoría de los enfrentamientos de corte sindical originados este mes, el motivo de la medida de lucha fue protestar contra los resultados de los consejos de salarios, cuyo objetivo en casi 80 ramas de actividad era extender el convenio colectivo vigente hasta junio de 2008. En ese momento, el gobierno dispondrá negociar acuerdos que se prolonguen hasta el 2010, de manera que los tiempos político-electorales no incidan de manera alguna en las próximas negociaciones salariales. Al fracasar el Poder Ejecutivo en su intento de solucionar el problema en los días previos a la Navidad, los obreros decidieron extender la protesta.
Se afectaron negocios con el exterior y el mercado interno
La paralización de actividades y el corte vehicular que impidió el ingreso y egreso de camiones a los establecimientos frigoríficos frustraron negocios de exportación con el extranjero.
El vicepresidente de la Cámara de la Industria Frigorífica, Rodrigo Goñi Reyes, dijo a El País que algunas compañías debieron cancelar sus contratos con el exterior y pagar multas por incumplir con los mismos. "La producción hay que embarcarla el día exacto porque cada barco llega a destino un día determinado. Todos estos días hubo que cancelar decenas de contratos, por no decir centenas. La industria uruguaya, que es una industria seria, prefiere cancelar el contrato y pagar las multas, y no incumplir y pedirle a un cliente que espere unos días más", declaró Goñi.
Algunos de los productos que no fueron colocados en el exterior fueron volcados a la plaza local para evitar la falta de stock.
En el mercado interno, el conflicto afectó principalmente a las pequeñas carnicerías, que no tienen grandes congeladores donde almacenar los cortes por varios días. Los grandes supermercados no tuvieron problemas de abastecimiento.