Por primera vez en 30 años, Juan Andrés Ramírez no dará clases en la Universidad: dedicará 2008 a recorrer el país promoviendo la candidatura de Jorge Larrañaga. Anoche Ramírez volvió a la arena política y lanzó el sector Idea Nacional.
Lo acompañaron Larrañaga, varios dirigentes blancos de Alianza Nacional, y su familia: hijos y algunos de sus ocho nietos. Ramírez dedicó buena parte del discurso en la sede del sector a lanzar munición gruesa contra el gobierno de Tabaré Vázquez y advirtió que sería peligroso para el país un nuevo gobierno frenteamplista. "En la próxima elección estará en juego el destino nacional. ¿Qué será de nosotros?", preguntó.
A juicio de Ramírez, los sectores radicales de la izquierda presionarán para hacer las "transformaciones reales" que hasta ahora el gobierno no concretó. "No quiero dramatizar. Pero yo estoy acá porque tengo ocho nietos y vale la pena prender la luz roja. En los próximos cinco años vendrán las verdaderas reformas. Lo de ahora no es el verdadero ideario del Frente Amplio", alertó Ramírez, en un local abarrotado de gente en la zona del Cordón.
El ex ministro del Interior cuestionó la composición del Frente Amplio: "Entre sus integrantes hay de todo, radicales irracionales, sectores que no se saben si han abandonado la lucha armada y otros que tienen como punto fijo el año 1917. Algunos se definen marxistas, otros socialdemócratas y hay ex blancos. Son siete u ocho partidos con diferencias dogmáticas profundas".
También se quejó porque "ni un solo" dirigente del Frente Amplio ha criticado al presidente venezolano Hugo Chávez". Según Ramírez, la reforma constitucional que promueve Chávez le permitirá dictar leyes, cambiar al vicepresidente, mover límites de provincias y modificar el Poder Judicial.
"Es una aberración", comentó. Y volvió a cuestionar a los frenteamplistas por creer que "tienen el monopolio de la izquierda en Uruguay". Si ser de izquierda es "buscar una sociedad más justa", Ramírez sugirió que los blancos también pueden serlo. Agradeció a quienes lo sacaron "de la tribuna para volver a la cancha" y presentó a Larrañaga como "el conductor de la honradez administrativa".
Ramírez fue ministro del interior en el gobierno de Luis Alberto Lacalle y candidato presidencial por el Herrerismo en la elección de 1994. En los siguientes comicios, en 1999, Ramírez protagonizó una elección interna feroz con Lacalle, que le ganó. No volvió a realizar tareas políticas en forma pública después de aquella interna.
Larrañaga adelantó ayer un "camino largo de 24 meses con la victoria del Partido Nacional al final del túnel".
Gobierno poderoso
El "poder" del gobierno fue tema recurrente anoche en la sede de Idea Nacional. "Tener mayoría en el Parlamento puede ser potestad para hacer cualquier cosa. Esta administración gobierna para el 50% que cree representar", dijo Jorge Larrañaga. El dirigente Sebastián Da Silva advirtió que el desafío es "enfrentar a un gobierno poderoso como pocas veces se vio, con apoyo externo".