JOSÉ MASTANDREA
Defensor Sporting derrotó bien a Peñarol 2 a 0 y lo sacó de la pelea por el Torneo Apertura. El violeta quedó como único líder a cuatro fechas del final y a paso de campeón.
A los aurinegros se le fue el tren, quedaron lejos, sin chance y con el alma de sus hinchas desgarrada por una derrota que lo dejó sumido en una nueva crisis deportiva.
Sin embargo, el partido comenzó con un Peñarol enchufado. Jugando bien, presionando, atacando, controlando el juego y la pelota.
Fue el equipo de Gustavo Matosas el que dominó y el que generó las chances frente al arco violeta. A los 5 minutos, Diego Rodríguez estrelló un tiro libre en el ángulo, después que el árbitro sancionara una falta al borde del área en perjuicio de Nicolás Vigneri.
Minutos después, fue el colombiano Leonardo Fabio Moreno el que se perdió el gol de cara a Martín Silva.
Después del primer cuarto de hora, Defensor, aún sin jugar bien, emparejó las cosas pero no tuvo el control del balón. De todas formas, se las ingenió para generar varias chances de gol. Un tiro de Diego De Souza pegó en el caño izquierdo del arco aurinegro, un cabezazo de Lamas pasó rozando el horizontal y Carlos María Morales perdió un mano a mano con Juan Castillo.
Recién sobre el cierre del primer tiempo, volvió Peñarol a la carga, ya sin tanto volumen de juego pero con actitud. Diego Rodríguez volvió a estrellar otro disparo en el palo cuando terminaba la primera parte.
Para el segundo tiempo, Jorge da Silva sacó dos conejos de la galera. Colocó a Tabaré Viudez y al argentino Julio Marchant por Pablo Gaglianone y Martín Parodi.
No había pasado un minuto del complemento para ver el resultado de esas variantes: centro de Viudez, cabezazo ganador de Sebastián Fernández y el 1 a 0 que dejó perplejos a los hinchas aurinegros.
En el arranque, veían caer todo lo que se había edificado en los primeros 45 minutos.
Después del gol violeta, fue otro partido. Peñarol no fue el mismo del inicio y el equipo de Punta Carretas empezó a manejar la pelota. La tuvo, la controló, volvió a ser el Defensor de siempre, el de la Libertadores y la Sudamericana.
Peñarol siguió peleando. Ya casi sin armas, con alguna intentona de Vigneri en ofensiva, con el empuje de Mozzo en el medio y la vergüenza de Méndez en la última zona. El partido se le fue como agua entre los dedos al aurinegro y ya no generó peligro.
Defensor armó varios contragolpes pero los culminó mal, hasta esa última pelota, ya en los descuentos, que recogió el pibe Navarro en el área y marcó el 2 a 0.
Fue el desgarro que le faltaba a Peñarol. El de su alma, el que lo dejó afuera del Apertura y llevó a la reacción de sus hinchas que silbaron y le cantaron a los jugadores y al técnico. Defensor fue el culpable. Ganó a paso de campeón.