Así no vale

RICARDO REILLY SALAVERRI

Allá por 1991 el gobierno nacional que presidía el Dr. Luis Alberto Lacalle, por considerarlo razonable y pensar que contribuiría a la estabilidad del sistema financiero y la confianza en el país, siendo Ministro de Economía ese gran ciudadano que fue el Cr. Enrique Braga -luego impiadosamente calumniado- tomó una decisión de Estado y acordó con la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), equiparar a los empleados de los bancos del Estado con las retribuciones de los de la banca privada. Era un anhelo de décadas sostenido por la mencionada organización gremial. Que supuso promedialmente un considerable aumento de retribuciones. Con beneficio para los destinatarios de la decisión y también para la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancaria.

Como Director de Secretaría del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el ministro, Ing. Carlos Cat, también distinguido ciudadano, hoy fallecido, encomendó a quien suscribe trasladar a la realidad la equiparación acordada y durante cuatro años, con el apoyo de los técnicos de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, y representantes de la gremial, llevamos adelante la tarea, que no era por lo dicho particularmente sencilla.

Nadie actuó en el sentido señalado para que se le agradeciese, antes por el contrario, lo decidido y hecho lo fue por una convicción de que era bueno fundamentalmente para el interés nacional y que le presidía una fuerte razonabilidad.

Tampoco entre los beneficiados agradeció alguien y - cuando en alguna oportunidad se nos invitó a alguna reunión de celebración gremial - el gobierno de la noble resolución, seguía siendo " imperialista, lacayo del FMI, cueva de la oligarquía, etc." y los dirigentes sindicales, furibundos militantes y activistas de eso que se llama izquierda, todos frenteamplistas rotundos, se abrazaban en dulce montón a la causa "antiimperialista, popular, solidaria, socialista, antioxidante, libre de virus cibernéticos" y no se sabe titular de cuántas virtudes más.

Pero, como amores de estudiantes, se dio aquello de: "hoy una promesa, mañana una traición... " Y, hete aquí que el gobierno frenteamplista, de las virtudes vestalianas, les ha pegado con el fiscalazo reciente un feroz tarascón a los sueldos y las pasividades de los bancarios, al igual que a cientos de miles de uruguayos más.

Al convertirse el toro en vaca, los amantes despechados, con singular espíritu creativo, proponen recetas mágicas para paliar la infidelidad.

La ley, al menos es lo que se enseña en Derecho, debe ser pareja para todos. Por lo cual la ley del IRPF, surgida del FMI y el BID, que Astori hizo proyecto, que la bancada frentista entre vítores y llantos de alegría votó por unanimidad y que el presidente Vázquez firmó, tiene que ser general. Y corresponde que -quienes como AEBU- promovieron para el país la joyita de gobierno nacional que sufrimos por lo menos se la deben bancar.

El asunto viene a colación porque, en medio del caos contemporáneo generalizado de paros y huelgas y no prestaciones de servicios esenciales -incluidos los de la salud- el gremio antes aludido plantea, como plataforma, paros mediante, que les suban los sueldos de forma tal que se absorba lo que el Gobierno progresista les ha quitado por medio del IRPF.

Así no vale. Las rebajas de sueldos, jubilaciones y pensiones deben ser pa´todos o pa´nadie.

¡Viva la revolución guevarista y bolivariana!

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