Nacional enfrenta a Rampla

La previa. Nacional afronta una situación límite. Daniel Carreño pagó los platos rotos del mal arranque en el torneo Apertura, fue cesado como entrenador y con el interinato de Daniel Enríquez, gerente deportivo de la institución, los tricolores enfrentan nada menos que al solitario líder del certamen: el sorprendente Rampla Juniors.

Para el conjunto del Parque Central no es una parada sencilla. Son muchas las cosas que se juega esta tarde y a esta altura no tanto a nivel institucional, porque los dirigentes ya hicieron su parte o, al menos, lo que la mayoría de la hinchada reclamaba.

Los presididos por Ricardo Alarcón hicieron el esfuerzo primero de traer a los futbolistas que el entonces técnico reclamaba e incluso la gente. Devolvieron a la institución a ídolos como Richard "Chengue" Morales, Óscar Javier Morales y Martín Ligüera. Luego, ante el mal funcionamiento del equipo y los escasos 10 puntos sobre 21 sumados por el equipo tomaron la difícil decisión de cesar a Carreño. Mientras buscan a su sucesor, puso a Enríquez al frente del plantel y éste no hará grandes variantes. De hecho, el único cambio será el reclamado desde todos los sectores: el argentino Juan Pablo Pereyra será titular y saldrá de la oncena Diego Perrone.

"Más que cambios tácticos o de futbolistas vamos a tratar de hacer cambios de funcionamiento en el equipo", apuntó el técnico interino apenas asumió. Y así lo hizo. Se presentó al plantel el miércoles a la mañana, dirigió la práctica ese mismo día de tarde y ya anunció el cambio. El jueves hizo fútbol a puertas cerradas en el Parque Central y marcó pautas de su idea táctica. El viernes, bajo lluvia, repasó conceptos y confesó haberse ido muy satisfecho con el desempeño de los futbolistas. "El movimiento estuvo mejor que el del jueves. Me fui más conforme porque los jugadores tomaron un poco más la idea que tenemos", indicó.

Enríquez también elogió la respuesta del plantel. "Ha sido muy buena. Diría que hasta de más. Por momentos hay que tratar de bajarle la ansiedad, porque noto que los jugadores sienten un poco la presión de la situación".

Donde los futbolistas deben mostrar esa respuesta ahora es en la cancha. Son conscientes que están en el ojo de la tormenta, porque ya no está Carreño para ser el blanco de las críticas. Los jugadores han asumido su responsabilidad ante el ex DT e incluso públicamente, por lo cual lamentaron el cese de aquel. Sin embargo hasta ahora han recibido pocas recriminaciones de parte de los hinchas. Pero eso puede cambiar.

La parcialidad tricolor ha sido lo mejor de Nacional en el Apertura. Siempre acompañó en buen número y, más allá de algún silbido aislado, alentó en todo momento sin recriminación alguna. Ni durante los partidos ni luego, porque los que se acercaron al vestuario lo hicieron para seguir alentando.

Pero Nacional no sólo necesita ganar para calmar la ansiedad y los ánimos de sus hinchas, sino para sumar. Pese al mal arranque está ahí, a sólo seis puntos de Rampla, al que puede bajar hoy. Un triunfo hoy puede meterlos de lleno en la lucha por el título, sobre todo porque el choque ante los picapiedras será el inicio de una serie de tres partidos ante rivales que están en las posiciones de privilegio.

Rampla, de la mano de Luis López llega confiado pero sin perder la humildad. Recuperó la punta en la pasada fecha y en lo que va del Apertura sólo perdió en el debut ante Defensor Sporting. Cuando ya empezaba a decirse que el equipo del "Ronco" empezaba a perder gas, sorprendió al subirse de nuevo al primer lugar.

La premisa del entrenador rojiverde es jugar con inteligencia. Sabe que la responsabilidad recae pura y exclusivamente sobre Nacional. Si Rampla gana será una gran alegría, si empata será un buen resultado y si pierde no pasa nada, igual se ganará el aplauso de su gente.

Para el tricolor la historia es bien diferente. Está obligado a ganar. Por los puntos en juego y porque la hinchada no aguanta más.

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