Acorralados por el delito en calle de punta carretas

Lagunillas. Arrebatos y casas rapiñadas con gente dentro

GUSTAVO TRINIDAD

Lagunillas es apenas una cuadra en pleno Punta Carretas, a dos cuadras del shopping. En ese tramo, rapiñas, arrebatos y robos a casas con sus moradores dentro tienen a vecinos y comerciantes acorralados.

Los comercios deben atender con las puertas cerradas para no ser víctimas de los rapiñeros y las mujeres ya no pueden salir solas cuando cae la tarde porque tienen miedo de sufrir un arrebato.

Como si fuera poco también hay casos en que los delincuentes entran a las casas trepándose por los balcones, incluso con gente adentro.

Una recorrida de El País en la zona constató que tanto comerciantes como vecinos coincidieron en que los responsables de estos delitos son fundamentalmente menores que no son de la zona y que vigilan y "entregan" los comercios.

Ahora los vecinos estudian contratar una vigilancia privada pero varios de ellos no ocultaron su indignación. Sostienen que ya pagan los impuestos para que el Estado se haga cargo de la seguridad.

un día de optimismo. Fernanda puso su comercio en noviembre y aunque trabaja fundamentalmente con mayoristas su idea también es atender al público. Pero no puede tener la puerta abierta. Hace unos días cuando una racha de calor pareció terminar con el invierno se sintió optimista y abrió la puerta del local. La alegría le duró poco.

"Tendría unos 16 años. Cuando me di cuenta ya lo tenía encima. Sacó el arma del cinturón, tenía una bolsa de papel con la que la tapaba para que no se viera de afuera. Nos hizo ir para el fondo. Me amenazó para que le dijera dónde estaba la plata. La agarró del cajón, agarró dos celulares y se fue. Esa es la impotencia que estamos viviendo".

"La policía me dijo: `la sacaron barata`, pero yo no puedo acostumbrarme a bajar los brazos así, a resignarme así. Ahora cierro a las seis de la tarde en vez de a las siete y no me animo a cerrar sola. Llamo un taxi para que me cuide mientras cierro. No es aceptable que haya que vivir con este miedo", expresó Fernanda.

La semana pasada una vecina fue arrastrada por un delincuente que le llevó la cartera. Pero además de arrebatos y rapiñas, hay otra modalidad que preocupa aun más a los vecinos y es el ingreso a las casas con gente dentro.

"Vi pasar a uno y le dije a mi hermana `tené cuidado con ese que anda por ahí`. No había terminado de decirlo cuando escuchamos los gritos de la vecina de al lado. El tipo se colgó, se metió por la terraza del primer piso y pasó al dormitorio de la vecina, estando ella y el esposo. Le tiró el ropero y le llevó dinero de arriba de la cómoda. Después se tiró por la azotea y desapareció", contó Fernanda.

pico de botella. A la veterinaria de la zona la rapiñaron con un pico de botella a pesar que también toma la precaución de tener la puerta cerrada con llave todo el día. "La puerta quedó abierta un momento después que se fue un repartidor. Entraron dos, eran muy jóvenes y uno me puso un pico de botella en el cuello y me dijo dame la plata o te mato", contó Mirna a El País.

Evidentemente los delincuentes estaban vigilando el comercio. El sentirse vigilados acrecienta psicológicamente la inseguridad. En la panadería los robos son cosa de todos los días. "Son grupos de muchachos, vienen entre tres o cuatro y manotean lo que pueden de arriba del mostrador o de la caja", contó a El País una empleada.

Ahora cuando cae la noche atienden con la persiana baja y entre la malla se las arreglan para pasar el pan a los clientes.

Ayer un equipo de El País vivió en carne propia la psicosis que existe en esa zona. Apenas el periodista y el fotógrafo habían ingresado al comercio de Fernanda el portero de un edifico de enfrente se hizo presente bastante nervioso. "Vi que dos personas estaban esperando para entrar y me parecieron sospechosas", justificó el hombre. Por esta vez el portero se equivocaba: sólo le robaron a Fernanda su testimonio.

Los barrios más seguros

Los barrios más seguros son los costeros. O sea Pocitos, Malvín, Punta Carretas, Parque Rodó, y Buceo. Los más inseguros son Maroñas, Casabó, Lezica, Cerrito de la Victoria, Piedras Blancas, Colón y Villa Española, según un estudio realizado en 2006 por la revista Propiedades que compara estadísticas con la densidad de población.

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