Llega "Mr. Brooks", su actuación más reciente

| Madurez. La actriz de cuarenta y cuatro años busca reformular su carrera con una película que la devuelve a un primer plano como heroína de acción que persigue a un peligroso criminal.

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GUILLERMO ZAPIOLA

Es su primer protagónico en diez años, al menos en una película de alto presupuesto. Demi Moore encarna a una decidida investigadora de homicidios que da caza a un asesino serial en "Mr. Brooks", que se estrena el próximo viernes.

Desde que Moore interpretó a una infante de marina en el film bélico Hasta el límite (1997) de Ridley Scott, su carrera se dispersó en labores para televisión (algún episodio de Will & Grace), papeles secundarios (Los secretos de Harry, 1997, de Woody Allen; Los Ángeles de Charlie: al límite, 2003; Bobby, 2006, de Emilio Estévez), aportó su voz para algún film de animación, y apareció en una campaña publicitaria de Helena Rubinstein.

Su único protagónico en el periodo fue Half Light (2006), de Craig Rosenberg, un "thriller" sobrenatural de bajo presupuesto que despertó escaso interés.

De hecho, los entusiasmos por Moore habían comenzado a evaporarse en 1996, con el colosal fracaso de Striptease, que quiso ser un vehículo estelar y la expulsó, probablemente para siempre, del "club de los doce millones" (Demi nunca llegó a integrar el "club de los veinte"; de hecho, la única mujer que cobra esa cifra en dólares es Julita Roberts). Mientras su entonces esposo y actualmente "ex" Bruce Willis se las arreglaba para mantener una carrera regular, Moore pareció entrar en un interminable tobogán. En los últimos años, su matrimonio con el joven Ashton Kutcher, quince años menor que ella, ha ocupado más espacio en los medios que sus apariciones cinematográficas. Todo indica que Mr. Brooks constituye un empeño serio por levantar vuelo nuevamente.

Moore encarna en Mr. Brooks a una oficial del departamento de homicidios empeñada en dar caza a un criminal en serie, el Asesino de la Huella del Pulgar. Dirigido por Bruce Evans, el film contiene por lo menos otro elemento de interés previo: Kevin Costner en un papel "contra casting", el de un individuo de clase media alta, con aires de intelectual (es decir, usa lentes), una esposa atrayente (Marg Helgenberger) y una hija encantadora (Danielle Pennebaker), que sin embargo oculta un costado perverso que nadie conoce.

Aunque es probable que los autores del film no hayan leído a Jorge Luis Borges, aplican una sugerencia del gran autor argentino a propósito de una posible versión cinematográfica de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, la obra maestra de Stevenson. Borges proponía una idea que el cine nunca adoptó: que Jekyll y Hyde estuvieran encarnados por dos actores diferentes, y no por el mismo con diferente maquillaje. Esa idea está empero en Mr. Brooks: Costner es el costado "bueno" del personaje, mientras su "alter ego" criminal tiene el rostro más inexpresivo y más neurótico de William Hurt.

ELECCIÓN. La relación de Moore con Mr. Brooks se produjo, curiosamente, a través de su pareja Kutcher, quien trabajó con Costner en Guardianes de alta mar. "Kevin estaba siempre hablando de Mr. Brooks, sobre cómo iba a encarnar a un asesino en serie. En su entusiasmo ya se percibía algo muy dinámico que me impresionó", ha explicado Moore a la televisión norteamericana.

Sin embargo debieron pasar varios meses hasta que los productores de la película (Costner es uno de ellos), se acercaron formalmente a ella y le enviaron el guión. "Cuando lo leí, entendí inmediatamente lo que tanto le atraía a Kevin", explica. "El guión me estimuló pero al mismo tiempo me horrorizó. Me pareció que era muy inteligente y con personajes de carne y hueso. Me parece que es algo así como la encarnación de nuestros peores miedos. El hecho de que quien está frente a nosotros, con apariencia corriente, acaso pueda tener cadáveres en el sótano".

El personaje de la detective Atwood tiene algo de la propia Moore. Como su personaje, también ella tuvo que lidiar con un divorcio (aunque menos complicado que el de la ficción) y ajustarse a una nueva realidad, aunque ha tenido la suerte de mantener una buena relación con su "ex" Willis luego de que cada uno de ellos emprendiera nuevas vidas de pareja. De hecho, siguen siendo muy amigos, en ranchos enfrentados entre sí en el pueblo de Hailey, en Idaho. y hasta se van juntos de vacaciones, con Ashton y las tres hijas que tuvieron en común tras trece años de matrimonio y de las cuales comparten la custodia.

Moore confiesa que su vínculo con sus hijas se complicó de todos modos después del divorcio. "Nunca dejé que mis hijas me vieran débil o vulnerable", reconoció en la misma entrevista televisiva. "Y me arrepiento. Pasé toda mi vida con una especie de armadura de sobreviviente. Lo que más me importaba era que estuviesen seguros y protegidos y que sientan que una fuerza los rodeaba. Pero me parece que no funcionó como lo imaginaba. Ahora me doy cuenta que es más importante que vean todos los colores de una persona, que te vean caerte y levantarte".

IMAGEN. Un cable reciente, frívolo y un tanto burlón, se ha molestado en resaltar los ochocientos cincuenta mil dólares que Moore ha gastado en cirugías, liftings, liposucciones, tratamientos faciales, blanqueo láser de dientes, profesores de gimnasia y hasta una operación en la rodilla para mantener un aspecto más juvenil. Pero a sus 44 años, la actriz tiene sus motivos para efectuar esos gastos que, según ella, aún no ha recuperado con su trabajo en el cine.

En un reportaje en el Daily Mail de Londres, Moore se ha despachado al respecto contra Hollywood. Según ella, no hay buenos papeles para mujeres de más de treinta. Como lo decía Goldie Hawn en El club de las divorciadas: "En esta industria, para una mujer hay sólo tres papeles, pimpollo, fiscal del distrito y Conduciendo a Miss Daisy". Sharon Stone (49 años) opina algo parecido: siente que la miran como una pieza arqueológica. Charlotte Rampling (61 años) sostiene que el cine europeo es menos cruel. Demi ha alcanzado la edad "fiscal del distrito", pero no se rinde.

Costner cambia de registro

Kevin Costner en un papel de asesino serial puede ser una de las sorpresas que proporciona "Mr. Brooks". Con su aire un tanto pasado de moda de All American, mezcla de Gary Cooper, James Stewart y Robert Redford, el actor parece haber sido pensado para interpretar a héroes, no a criminales dementes.

Es cierto que, al igual que la de Moore, su carrera ha tenido altibajos y tal vez esté buscando una nueva imagen. Lo de Costner no deja de ser raro. Fue un discreto galán y héroe de acción en los años ochenta (con películas de cierto nivel como "Silverado", "La bella y el campeón" o "El campo de los sueños"), llegó a ganar el Oscar a mejor película, mejor director y varios otros por "Danza con lobos" (1991), un western pro-indio hablado en lakota, y asumió otros riesgos junto a Oliver Stone en "JFK". Curiosamente, y pese a su conservadurismo personal de buen votante republicano, todo eso le dio una aureola de "héroe liberal".

Varios fracasos comerciales y artísticos empañaron su imagen posterior, y casi nadie se fijó en él cuando dirigió y protagonizó "Pacto de justicia", probablemente el mejor western de las últimas tres décadas y una película muy superior a "Danza con lobos", pero sin indios.

Un rostro para la campaña de la firma Helena Rubinstein

Mientras lucha por recuperar un espacio en el cine, Demi Moore le ha puesto también el rostro a una reciente campaña publicitaria de la empresa de cosméticos Helena Rubinstein.

Moore realizó una sesión fotográfica para la famosa firma, generando imágenes que forman parte del número de septiembre de la revista de modas Vogue. Las fotos fueron tomadas por el dúo de fotógrafos Mart & Marcus.

Entusiasmada por los resultados, Demi Moore ha declarado que tiene la sensación de que "algunas de las fotos resultarán excepcionales. Quiero pensar que esta campaña le habría gustado a la propia Helena Rubinstein".

La actriz leyó un libro sobre Rubinstein antes de que la compañía se pusiera en contacto con ella, y así descubrió que fue una pionera y que logró cambiar la mentalidad de la mujer. "Nos dio permiso para que buscáramos maneras de sentirnos mejor y mucho más bellas", dice Moore.

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