El futuro de la producción de carne uruguaya, no pasa por el volumen, sino por optimizar más la calidad, por cómo valorizar mejor el producto y por determinar qué tipo de producto colocar en el mundo.
Uruguay es uno de los grandes jugadores en el mundo de la carne, exportó casi 470 mil toneladas y "ya es hora de que se plantee seriamente cómo en base a ese volumen puede producir más calidad, cómo vender mejor su carne". Así lo consideró Pablo Caputti, técnico del Instituto Nacional de Carnes (INAC) que fue el panelista invitado en la segunda conferencia, organizada por la Asociación Rural del Uruguay: "La Producción de carne en Uruguay. ¿Y ahora qué?".
El técnico estuvo acompañado por un panel integrado por dos industriales, Daniel Belerati (secretario técnico de la Cámara de la Industria Frigorífica) y Martín Secco (gerente general del grupo Marfrig), así como por dos ganaderos, Manuel Lussich y Fernando Alfonso, como comentaristas.
Para Caputti, todavía hay "un espacio de valor y de diferenciación para las carnes" y las nuevas inversiones extranjeras en la cadena cárnica, "quizás sean una de las pistas para entender eso".
El disertante también consideró que Uruguay está confeccionando un perfil único en el mundo y puede apuntar al segmento de más alta calidad. El mundo está encaminando a eso, al aumento de las rentas y a todos los consumidores de alto poder adquisitivo que están preocupados por comer carne y tener mejor salud. "Las carnes en base a pasto pueden tener un excelente perfil nutricional y a la vez ser tiernas", estimó el panelista.
Pero la preocupación de toda la cadena cárnica uruguaya se centra en cómo mejorar la calidad y en ese sentido, continuar bajando la edad de faena de los novillos, es una de las salidas para ello.
Caputti consideró que todavía queda mucho camino por recorrer. "Todavía no se han comenzado a seleccionar animales por genes de terneza", aunque ya hay empresas que ofrecen ese servicio.
La ganadería uruguaya batió todos los récords en el 2006, pero en el 2007 se estima que la faena ajustará a la baja, mostrando un descenso no mayor al 8%. La ganadería no podrá crecer en base a ganancia de área, y la producción de terneros es "un cuello de botella" que amenaza el futuro.
Vislumbró el futuro con un escenario de fuerte competencia entre las industrias por la materia prima. "Quien presente una mejor propuesta global será el que se imponga".