Con el conflicto con Argentina al rojo, con el primer funcionario en la Justicia y con varios frentes abiertos, Tabaré Vázquez cumplió ayer la mitad del mandato. La segunda se inicia sin la certeza de un triunfo electoral en primera vuelta en 2009.
La oposición, desarticulada en el primer período, comienza a ordenarse atacando las principales reformas del gobierno, logra puntos de coincidencia con el movimiento sindical y éste multiplica la conflictividad en sectores sensibles: los especialistas médicos, bancarios, empleados del Estado, transporte.
En la interna, cada vez es más notorio la coexistencia de líneas diferentes, especialmente en temas económicos, y la cuestión ya es señalada en público por destacados voceros empresariales. Astori, el hombre fuerte de la primera etapa, se ha visto obligado a recular una y otra vez, a corregir a cada rato su reforma tributaria porque su arranque fundamentalista choca contra la realidad y contra fuertes intereses creados, a escuchar un día sí y otro también como José Mujica dice lo contrario a lo que él dijo.
FALTA TODAVÍA. "Vamos bien, pero falta todavía", suele decir el presidente a su equipo de gobierno cuando pasa ralla a su gestión y evalúa que gran parte de los compromisos que asumió el primero de marzo de 2005, fueron cumplidos o están encaminados. El balance positivo del presidente se basa en los resultados de la mayoría de las encuestas que aún le otorgan un alto nivel de aprobación por parte de la ciudadanía. Sin embargo, en filas del propio partido de gobierno circulan otros sondeos en los que los efectos de la reforma tributaria, entre otros factores, hacen tambalear la confianza de que la izquierda gane con comodidad las próximas elecciones.
En los últimos meses referentes de distintos sectores del Frente Amplio, como el tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, el secretario general del Partido Comunista, Eduardo Lorier o el diputado Edgardo Ortuño de la Vertiente Artiguista, han admitido públicamente los riesgos que corre la coalición de izquierda de no repetir el triunfo electoral de 2004. La propuesta de reforma constitucional del director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Enrique Rubio, que supone eliminar el balotaje, fue vista, en la oposición y en las propias filas oficialistas, como una señal más de la inquietud que existe en la coalición de izquierda. A ello se suma, el difícil equilibrio que intentan mantener grupos del conglomerado.
El debate interno se desplegará explícitamente en el próximo Congreso del Frente Amplio a fin de año, donde se tratará de canalizar el descontento en las filas militantes permitiendo una catarsis que no llegue a desestabilizar al gobierno. Y en septiembre se lanza el Congreso del Pueblo a partir del cual varias fuerzas, especialmente el Partido Comunista, lo emplearán como plataforma para conformar un "polo social" que presione por cambiar la orientación de la política económica.
LOS NÚMEROS. Si bien Vázquez dejó en claro que al acceder al gobierno no se iba a limitar a "administrar la nostalgia ni perseguir quimeras", no todos los "cambios" prometidos resultan tangibles y mucho menos satisfactorios. La propuesta de "país productivo", uno de los principales ejes del programa de gobierno, aún no resulta visible para gran parte de los sindicatos y en sectores como el Partido Comunista, el Movimiento de Participación Popular o los grupos más radicales que no se conforman con los resultados.
Casi todos los gremios y algunos partidos de la coalición entienden que la línea económica que lleva adelante Astori no contribuye a favorecer los emprendimientos productivos. También hay reparos respecto a los auspiciosos resultados macroeconómicos que suele presentar Astori. En la izquierda se cree que "los números", no están "humanizados", y que se mantiene la inequidad social.
LAS REFORMAS. Mientras la administración de Vázquez dio algunos tibios pasos para poner en marcha la reforma del Estado ("la madre de todas las reformas"), a través de la Rendición de Cuentas el Poder Ejecutivo puso el pie en el acelerador en los cambios tributarios y en el nuevo sistema de salud.
Pese a sostener que la reforma tributaria es un "avance", sólo Astori y los representantes de su sector, la defienden a capa y espada. El hecho de que gran parte del peso impositivo haya recaído directamente en las capas medias, es analizado con preocupación por muchos dirigentes que consideran que esa franja de votantes fue la que llevó al triunfo del FA. El Pit-Cnt, comunistas y emepepistas ya quieren cambios en el sistema impositivo.
El conflicto con cirujanos y anestesistas tiene como telón de fondo el cuestionado IRPF y la reforma de la salud, no sólo tiene a la oposición como fiscal, sino que gana adversarios en las propias filas oficiales.
EN LOS ESTRADOS. Pese a que el pasado 2 de marzo, Vázquez dijo en Plaza Independencia, que no existían denuncias "serias" contra miembros del gobierno por hechos de corrupción, por primera vez la administración de la coalición puede quedar salpicada, si el tema de los casinos municipales concluye con algún procesamiento. La compleja situación judicial que atraviesa el director nacional de Casinos, Juan Carlos Bengoa y sus ex asesores, puede tener insospechadas derivaciones para el gobierno en general y para Astori en particular, que ha mantenido su apoyo al funcionario.
Ante otra Justicia, la internacional, está también buena parte del conflicto con Argentina que atraviesa su peor momento, aunque aún puede agravase cuando comience a funcionar la planta de Botnia.
EL MUNDO. El Mercosur, del que tanto esperaba el gobierno en sus inicios por las "afinidades ideológicas" que aparentemente se perfilaban, se ha ido trabando sin solución y sin que se superen sus asimetrías.
El acercamiento con Estados Unidos avanza a paso lento desde que la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio quedara por el camino y el gobierno estrecha lazos con Venezuela mientras crecen los cuestionamientos internacionales al presidente Hugo Chávez.
Mientras Uruguay marcha sin tomarse de mano alguna por el azaroso mundo de la política internacional, el gobierno afronta en la segunda etapa de su mandato una economía que se desacelera, una oposición que se fortalece y un incontenible salpullido preelectoral de grupos que harán más nítidos sus perfiles pero que no tienen a la vista un candidato y menos un conductor.
Los éxitos que aún generan críticas
La política de derechos humanos fue uno de los principales logros según el gobierno. El ingreso a los cuarteles, el hallazgo de los restos de dos desaparecidos y los procesamientos de los represores más emblemáticos de la dictadura, le permite al gobierno afirmar que cumplió con su promesa. No obstante, la intención de reparar en una misma ley a ex militares, policías, civiles y desaparecidos, fue uno de los principales traspiés de Vázquez en el primer semestre de este año.
La política laboral fue saludada por el Pit-Cnt, pero la pulseada que comenzaron a jugarle varios gremios (transporte, anestesistas, los funcionarios de la salud, Pluna, bancario), marcan el fin de la luna de miel con el movimiento sindical.
Otro "joya" oficial fue el Plan de Emergencia y ahora el Plan de Equidad. De su éxito o fracaso depende la reacción de esa frágil capa social prácticamente en la marginalidad. El resto de las clases urbanas siguen sintiendo inseguridad, viendo a chicos limpiando parabrisas en las esquinas, o durmiendo en la calle, imágenes que valen más que mil decretos.