A la sombra de los gigantes
Horacio Abadie en Las Vegas
El triunfo de Estados Unidos sobre Uruguay por 118 a 79 anoche en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, quedará para el recuerdo y la anécdota de una noche distinta que vivieron los deportistas uruguayos y también, por qué no, los parciales y periodistas presentes. En lo previo era prácticamente imposible soñar con una victoria y servía sí, para medir fuerzas y poner a Uruguay en el centro mundial del basquetbol, enfrentando a los mejores del mundo sin discusiones.
A pesar de ello, Uruguay hizo un comienzo de partido perfecto. Defendiendo duro a un equipo americano que parecía no exigirse demasiado en ofensiva y abusaba del lanzamiento exterior, lo que facilitaba la tarea celeste que en ofensiva buscaba la mejor selección de tiro con buenos porcentajes tanto de tres puntos como de cancha. Tanto sorprendió el comienzo del partido a los estadounidenses, que a los cinco minutos del primer cuarto su entrenador se vio obligado a pedir tiempo ya que Uruguay ganaba 14 a 12.
Pero, sin dudas, era una utopía pensar en jugar de igual a igual ante el equipo de Estados Unidos, que ajustó las marcas, comenzó a presionar la salida uruguaya y de esa manera la diferencia fue creciendo lentamente. El partido como tal, se sentenció en el segundo cuarto. Estados Unidos sacó la diferencia y comenzaron los lujos, las fajas de James, las volcadas de Kobe Bryant, acompañado de la mentalidad ganadora que tiene esta selección de Estados Unidos, que busca pisar y destrozar a sus rivales, tal como lo ha hecho en este Preolímpico, a raíz de los últimos fracasos internacionales que han tenido los "Dream Team".
El segundo tiempo estuvo de más y sirvió sólo para el lucimiento de los americanos y el delirio del público presente en el estadio.
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