Inmigrantes ilegales pierden un "símbolo" que fue deportado

Expulsión. Elvira Arellano estaba refugiada en templo de Los Angeles cuando fue detenida por los federales

LOS ANGELES AP Y EFE

La polémica en torno a la deportación de una mexicana este fin de semana vuelve a poner sobre la mesa la discusión por la situación de los inmigrantes ilegales. Se prevé una fuerte respuesta de la comunidad que reclama una solución.

Elvira Arellano, de 32 años, quien se había convertido en una activista y en símbolo de la lucha de los padres que son indocumentados, fue detenida la tarde del domingo en las afueras de la iglesia de Nuestra Señora de los Angeles en Los Angeles. Horas más tarde fue deportada por el paso fronterizo San Isidro, dijo Walter Coleman, pastor de la Iglesia Metodista Unida Adalberto que está en Chicago y dio refugio a esta mujer.

Mientras Arellano fue deportada a México -fue trasladada a Tijuana donde está libre según expresaron allegados- su hijo de 8 años, Saúl, permaneció en Estados Unidos, con algunos amigos de la mujer.

Muchos ven en esta mujer un símbolo de la causa de los ilegales. "Está lista para continuar la lucha contra la separación de las familias entre ambos lados de la frontera``, dijo el pastor Coleman al afirmar que había hablado con Arellano por teléfono.

Garantías. Por su parte, Jim Haynes, director del servicio de Inmigración y Aduanas en Los Angeles, dijo que los agentes federales comenzaron a vigilar a Arellano el sábado, pero no entraron en la iglesia. Arellano -a quien Haynes definió como una "fugitiva de alto perfil- no se resistió al arresto y se negó a llevarse a su hijo a México. "Ella solicitó un momento para despedirse de su hijo, después de lo cual fue arrestada", dijo el funcionario, en conferencia de prensa.

Arellano fue encontrada culpable de utilizar identificación falsa, al emplear la clave de Seguridad Social de otra persona, lo que, según argumentó Haynes, es una amenaza para la seguridad nacional.

Lejos de considerarla una "mártir", Haynes estimó que se trata de una delincuente prófuga que estaba violando la ley``.

El funcionario destacó que la reincidencia de Arellano en este delito -considerado mayor- puede ser castigado "hasta con 20 años en prisión", no obstante lo cual podría solicitar su regreso a EE.UU., mediante una petición al secretario de Justicia o al director del Departamento de Seguridad Interna.

PROTESTA. Pese a las explicaciones de las autoridades estadounidenses, la situación motivó reacciones negativas de parte de la comunidad inmigrante.

Un grupo de manifestantes pidió el cese de las redadas y una solución para los inmigrantes ilegales durante la conferencia de prensa de Haynes.

"Separar a las madres de los hijos no es la solución. Se necesita que haya una ley que legalice a tantas personas que viven en este país y cuyo único delito es ser indocumentados", dijo Rosa Calderón, una de las manifestantes.

Asimismo, están organizando para el próximo 12 de septiembre en una marcha de protesta convocada por la propia Arellano y otras organizaciones de Los Angeles durante este fin de semana. La marcha tendrá como destino Washington donde buscarán presionar a los legisladores en busca de una solución al problema de la inmigración ilegal.

Arellano ya tenía en su haber un antecedente de deportación a México en 1997 tras su ingreso ilegal a Washington ese mismo año. Sin embargo, regresó poco después y se instaló en Illinois en 2000, donde trabajaba en el Aeropuerto Internacional O`Hare.

Precisamente allí la detuvieron en 2002 en posesión de documentación falsa. En lugar de entregarse a las autoridades en Chicago el 15 de agosto de 2006, optó por refugiarse en un templo. Sólo salió para viajar a Los Angeles con el consabido desenlace.

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